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Liamine Zéroual

Liamine ZéroualEl Debate

General Liamine Zéroual (1941-2026)

El militar que salvó a Argelia del islamismo

Dialogante en un primer momento con el Frente Islámico de Salvación, terminó optando por la mano dura antes de restaurar la democracia

Liamine Zéroual
Nació el 3 de julio de 1941 en Batna (Argelia) el y falleció el 28 d de marzo de 2026 en Kuba (Argelia)

Liamine Zeroual

Ex presidente de Argelia

Militar de carrera, fue ministro de Defensa dese 1993 a 1994 y presidente de Argelia –primero nombrado y después elegido– desde 1994 a 1999.

El general Liamine encarnó el poder argelino durante el sangriento caos de la guerra civil de los años noventa, un frágil punto de equilibrio en medio de las feroces luchas entre clanes dentro de la élite dirigente. Nacido el 3 de julio de 1941 en Batna, Liamine Zéroual se unió al Ejército de Liberación Nacional en 1957, con tan solo 16 años. Tras la independencia, continuó su formación militar en El Cairo, Moscú y París. Su carrera en el Ejército Popular Nacional lo llevó a dirigir la Academia Militar de Cherchell y posteriormente a comandar varias regiones militares estratégicas. En 1989, como general y comandante de las fuerzas terrestres, renunció debido a desacuerdos con el presidente Chadli Bendjedid y el general Jaled Nezzar, relacionados con la reestructuración del Ejército.

Mas la emergencia de la situación pronto lo restituyó en puestos de responsabilidad. En 1993, estando de embajador en Rumanía, fue nombrado ministro de Defensa con Argelia sumida en una guerra civil desatada a raíz de la interrupción, en diciembre de 1991, de las elecciones parlamentarias que el Frente Islámico de Salvación (FIS) estaba a punto de ganar. El 30 de enero de 1994, el Consejo de Alta Seguridad, cenáculo de los líderes del régimen, lo designó jefe de Estado. Al asumir el cargo, intentó entablar un diálogo con los líderes del FIS. Este intento le granjeó la oposición de un sector de la jerarquía militar, partidario de una política de represión estricta.

Aunque no truncó su agenda: el 16 de noviembre de 1995, Zéroual, enfrentado a otros dos candidatos, ganó las primeras elecciones presidenciales multipartidistas del país con el 61% de los votos. Un año después, logró la aprobación en referéndum de una enmienda constitucional que fortaleció los poderes del presidente. Sin embargo, la cuestión del diálogo con los islamistas continuó dividiendo al gobierno, revelando fisuras sin precedentes en la cúpula militar. Estas tensiones, exacerbadas por los ataques contra su entorno, en particular contra el general Mohamed Bevhin, debilitaron gradualmente su posición, en un contexto caracterizado por numerosas masacres de civiles, incluso en las afueras de Argel.

En la escena internacional, Zéroual adoptó una postura firme de soberanía frente a las críticas internacionales, percibidas como injerencia, en relación con la situación interna, caracterizada por las numerosas violaciones de los derechos humanos. Este período de tensión culmina con la cancelación de una reunión prevista con el presidente francés Jacques Chirac en Nueva York en 1995. Con todo, el general Zéroual tenía en mente planes más liberales.

Lo demostró el 11 de septiembre de 1998 al anunciar inesperadamente la reducción de su mandato y, por consiguiente, la convocatoria de elecciones presidenciales anticipadas. Sus detractores interpretaron su decisión como una «renuncia con preaviso», dando tiempo al aparato militar para preparar la sucesión. La drástica retirada de seis candidatos frente al veterano Abdelaziz Buteflika, considerado el «candidato del Ejército», empañó este proceso, que podría haber servido de modelo de transición democrática. Lo fue solo en parte: Buteflika gobernó durante más de dos décadas respetando el perímetro de influencia de los militares.

En lo tocante a la personalidad de Zéroual, el diplomático Javier Jiménez-Ugarte, embajador de España en Argel entre 1994 y 1997 –que tenía en gran estima al mandatario– destaca de sus encuentros con él, el primero –de presentación de Cartas Credenciales– en declaraciones a El Debate, cómo, en plena guerra civil argelina, España mantuvo su embajada «y a pleno funcionamiento, con su sección consular y sus diversas oficinas sectoriales» mientras «otras embajadas europeas habían desplazado hacia Túnez la expedición de visados». Un detalle que Zéroual apreció.

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