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Plinio Apuleyo MendozaEFE

Plinio Apuleyo Mendoza (1931-2026)

Desmontó las obsesiones de la izquierda latinoamericana

Su evolución desde el marxismo hacia el liberalismo no truncó su sólida amistad con García Márquez

Nació en Tunja (Colombia) el 24 de marzo de 1931 y falleció en Bogotá el 28 de julio de 2026

Plinio Apuleyo Mendoza García

Escritor

Su padre, Plinio Mendoza Neira, acompañaba a Jorge Eliécer Gaitán el día en que éste fue asesinado, origen de la tragedia colombiana contemporánea. El hecho hizo nacer la conciencia política del entonces adolescente, que cedió durante años a los cantos de sirena del marxismo, antes de abrazar el liberalismo.

Para entender a Gabriel García Márquez, además de la lectura imprescindible de su obra, conviene, para disponer de notables apuntes complementarios, detenerse en El olor de la guayaba, el libro de entrevistas que el ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982 concedió al periodista y ensayista Plinio Apuleyo Mendoza García. En sus páginas, se revelan las claves intelectuales de García Márquez, así como importantes facetas de su trayectoria personal. Sin ir más lejos, el lector podrá descubrir cómo se pergeñó Cien años de soledad.

No fue ninguna casualidad que eligiese a Mendoza como autor de la introspección: le consideraba nada menos que como un «hermano», con las preceptivas comillas, pero también como el destinatario de una intimidad rayana en lo familiar a la que no todos los que conocieron al autor de Crónica de una muerte anunciada tuvieron derecho. La amistad con García Márquez no se inició en Colombia, sino en el París de la década de los 50. En el Barrio Latino, como –se podría decir– no podía ser menos. Mendoza ampliaba en la capital francesa su formación académica al tiempo que ejercía las funciones de primer secretario de la Embajada de Colombia.

Mas pronto unió su destino profesional al de García Márquez: al poco de volver a Colombia, allá por 1959, Mendoza se incorporó como director a la agencia Prensa Latina, órgano de propaganda del castrismo, cuya figura de referencia era el propio novelista. Ambos, como la práctica totalidad de los intelectuales de izquierda de la época, andaban embobados por una Revolución cubana que fue criminal desde sus inicios. En el caso de Mendoza, el embobamiento duró una década; en el de García Márquez, hasta el final de su existencia.

La verdad sea dicha: la irreversible divergencia ideológica entre ambos no truncó la solidez de su amistad. Pero si fue el punto de partida del itinerario de Mendoza, caracterizado por una sincera adopción del pensamiento liberal. Sus nuevas convicciones se plasmaron en el Manual del perfecto idiota latinoamericano, escrito junto con Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa: los tres desmontan metódicamente los tópicos, prejuicios y demás obsesiones de la izquierda latinoamericana. Ante el éxito cosechado, publicaron tres ensayos más: Fabricantes de miseria, El regreso del idiota (2007) y Últimas noticias del nuevo idiota iberoamericano. Deliciosas lecturas.