04 de diciembre de 2021

Alfonso Ussía
Cosas que pasanAlfonso Ussía

Vuelos de ganso

Si los vehículos privados están en proyecto de prohibición, ¿por qué Sánchez no se traslada en bicicleta desde la Moncloa a Torrejón de Ardoz?

Rafael Castillo Caballero fue uno de los míticos comandantes de Iberia. Un sentido del humor extraordinario. Durante más de un año pilotó el DC-7 que cubría el Puente Aéreo entre Barcelona y Palma y viceversa. En un vuelo, Bartolomé March Servera, hijo de Juan March Ordinas, posó su puro habano sobre el cenicero del brazo del asiento y empezó a arder la tapicería. El extintor no funcionaba. El comandante Castillo ordenó que las mujeres se acomodaran en los asientos de cola, y a los hombres que apagaran el fuego miccionando. Él contribuyó:
-Acababa de ir al cuarto de baño en el aeropuerto, pero del miedo me salieron dos litros. 
El fuego se apagó. Decía que daba tantos saltos diarios Barcelona-Palma-Barcelona, que a veces olvidaba de qué aeropuerto se disponía a despegar. 
–Descorría la cortinilla. Si había muchas parejas dándose besos o haciendo manitas, íbamos de Barcelona a Palma. Y si veía muchos cartones de ensaimadas, de Palma a Barcelona.
Cuando ascendió a comandante del DC-8, transoceánico, llevó entre los pasajeros a Ignacio Fierro Viña en un vuelo Madrid-Panamá. Ignacio era el más joven y trabajador de los hijos de don Ildefonso, fundador de la dinastía financiera. Y la madre de Ignacio acudió a despedirlo a Barajas y se tranquilizó cuando supo que Rafael Castillo, a quien conocía, era el comandante. Al saludarlo, le dio instrucciones. 
–Rafael, por favor, vuela bajito y muy despacio.
Pedro Sánchez es un volador con experiencia. No desciende de las nubes. Unas nubes que resultan muy caras, en tiempos de crisis económica, a los contribuyentes españoles. Volar, también es del agrado de su esposa, la experta en la España Vaciada y las necesidades de las tribus de África, de sus hijas y de la pandilla de gorrones que se lleva, ora a Doñana, ora a La Mareta de Lanzarote. En los últimos días, según informa ABC, el ganso volador ha viajado en nuestro helicóptero Superpuma y nuestro Falcon para asistir a dos actos del PSOE, que no son actos oficiales. Usa el Superpuma para volar desde el palacio de la Moncloa a Torrejón, distantes uno del otro 25 kilómetros. El Superpuma retorna vacío a su base. Cuatro vuelos con el ganso y otros cuatro de vacío. Y en Torrejón, embarca en el Falcon que le transporta desde la Base Aérea a Valencia y Málaga, donde se han celebrado sendos congresos del PSOE. Cuatro vuelos con el ganso dentro y cuatro de vacío, que suman con los del Superpuma, dieciséis derroches en total. Moncloa afirma que se trata de «medidas por motivos de seguridad», y no colabora con la exigencia de información que le ha solicitado en dos ocasiones el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno de la Audiencia Nacional. No solo no colabora, sino que usa de la Abogacía del Estado para escudarse en su falta de información.
Coincidiendo con estas cursilerías y horteradas de chulo de bolera o salones de billar, una de sus ministras, Raquel Sánchez, de la que ignoro de qué es ministra y se confunde con otras, casi todas ellas bastante tontas, ha anunciado su proyecto estrella. «Hay que desarrollar un nuevo diseño en las ciudades que devuelva el espacio público a peatones y ciclistas y acabe con la dictadura que el vehículo privado ejerce en la vida diaria». Majadería dictatorial y comunista que bien podría haber salido de la calabaza que usa como cabeza el despoblado de mente, y también ministro, Alberto Garzón. Es decir, el ganso volando a reuniones privadas, y en tierra, todos a pie o montados en bicicleta, si bien parece que la señora ministra, acepta también las tablas rodantes y los patines sobre ruedas.
Si los vehículos privados están en proyecto de prohibición, ¿por qué Sánchez no se traslada en bicicleta desde la Moncloa a Torrejón de Ardoz?
Entiendo que serían muchas las bicicletas que le acompañarían por motivos de seguridad, un pelotón como los del «Tour» de Francia en etapas llanas, pero sería un acto de coherente consecuencia.
No obstante, mucho me temo que va a seguir derrochando queroseno «por motivos de seguridad». Este ganso nos sale más caro que un hijo golfo. Todo el día en el aire, a costa de los españoles y, para colmo, arruinando a España. Huye de los abucheos de la calle. Supremo caradura, y dramático cobarde, miedoso, pávido, canguilón y gallináceo, por ganso que aparente, escrito sea con la mayor cordialidad.

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