Termina hoy un año más en nuestra vida. Comenzó con la nevada del siglo y se cierra con el volcán de La Palma dormido. Pero hay otras tormentas y otros volcanes en nuestra existencia y a veces son mucho más peligrosos e inquietantes que los propios fenómenos naturales. ¿Se acuerda usted de cómo éramos y qué hacíamos en 2010? ¡Menudos años estos últimos! Pasó absolutamente de todo: crisis económicas, quiebras, auge del populismo, abdicación del Rey, renuncia del Papa, golpe de Estado en Cataluña y un Gobierno social-comunista en España con el apoyo de filoterroristas e independentistas. ¿Se lo imaginaba usted hace diez años? ¿Qué nos puede pasar en la década venidera? Haciendo balance del último bienio del Gobierno de la izquierda y la extrema izquierda, se advierte que todo ha ido a peor. Ahora mismo padecemos una de las mayores inflaciones de los últimos treinta años; la factura de la luz disparada: más de once millones de españoles pagamos mucho más y cerca del quince por ciento de la población está en emergencia energética; sufrimos el mayor índice de paro de Europa y batimos el récord histórico de endeudamiento público; perdemos competitividad y todos somos un poco más pobres. No es para estar contentos. Ponderando los dos años de la Administración sanchista que nos asola no nos invita precisamente a imaginarnos el futuro con optimismo. Recuerden aquello de Sciascia, el pesimista es un optimista bien informado. Yo, a pesar de todo, siempre oteo el futuro en clave positiva. Tal vez el nuevo ejercicio sea mejor, pero no será por el Gobierno. Feliz despedida de año.
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