10 de diciembre de 2022

HorizonteRamón Pérez-Maura

Socialistas contra Sánchez

No solo le rechaza una gran mayoría de españoles; es que los cargos públicos del partido del que es el máximo dirigente quieren que se conozca su oposición a sus políticas

La degradación política que está viviendo el Gobierno, y con él España, está haciendo que cada vez sean más los militantes socialistas que se están rebelando contra el ejecutivo que encabeza un miembro de su partido. Pero ya no estamos hablando de Joaquín Leguina o Nicolás Redondo Terreros, de los que dice Carlos Herrera que «ellos son de derechas, pero no lo saben». No. Aquí estamos hablando hasta de presidentes autonómicos en ejercicio. Hemos visto la rebelión fiscal con las tasas impositivas. Pero también hemos tenido otro ejemplo mucho más relevante.
Este miércoles se publicaba en el BOE la orden con los requisitos para ser la sede de la futura Agencia Espacial Española. Entre los criterios a valorar están «la cohesión social y territorial, la mejora en el funcionamiento de los servicios públicos, los niveles de desempleo y la lucha contra la despoblación» lo que parece un largo eufemismo para hablar de ayudar a la promoción de la España despoblada. Hasta ahí, nada de especial, puesto que ése era el objetivo de Sánchez. El problema está cuando pasan de las musas al teatro. Quieren colocar la Agencia Espacial Española en un lugar de la España vaciada en el que haya: medios de transporte público, incluyendo tren de alta velocidad y a menos de una hora un aeropuerto conectado con París y Bruselas, y a ser posible también con Ámsterdam, Roma, Frankfurt, Praga y Toulouse; amplia oferta hotelera y un entorno en el que en menos de una hora haya un sector empresarial, administrativo, educativo y universitario que permita la integración de las familias de los empleados de la agencia. Como entiende hasta el que asó la manteca, en España sólo hay un sitio con esas características y por supuesto que no está en la España abandonada: es Madrid.
Así las cosas, a nadie puede sorprender que el mismo miércoles a las 7,19 pm el presidente del Gobierno de Aragón y secretario general del PSOE aragonés desde hace una década se manifestase con toda claridad en Twitter: «@desdelamoncloa planteó la descentralización de organismos y agencias estatales para favorecer la España despoblada. Los criterios aprobados para la Agencia Espacial van justamente en la dirección contraria. @GobAragon está totalmente en desacuerdo y luchará contra esa decisión.» Que un Gobierno del PSOE anuncie que va a luchar contra una iniciativa del Gobierno de su partido –la ministra Morant no es cuota podemita– es algo de una gravedad que no veíamos en España desde tiempos de UCD. No es que se vayan del partido. Eso ya lo vimos con Rosa Díaz y con otros en el PP cuando estaban en el poder. Pero la gravedad que esto representa para el partido sólo se me ocurre compararla con cuando Suárez abandonó la UCD y muchos en sus filas se pasaron a Alianza Popular y algunos también al PSOE sin solución de continuidad. Porque no solo le rechaza una gran mayoría de españoles; es que los cargos públicos del partido del que es el máximo dirigente quieren que se conozca su oposición a sus políticas.
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