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17 de abril de 2024

Cosas que pasanAlfonso Ussía

Von Karajon

El ingreso de David Azagra, de Von Karajon, en el Teatro Real, nos sitúa en lo más alto de la Música europea, a la par de Berlin, Milán, Viena, Salzburgo, Moscú, Florencia, Budapest y Bayreuth

Actualizada 01:30

Ha sido la gran noticia cultural del año. Ya era hora de que se hiciera justicia con el portentoso director de orquesta y compositor español David Azagra, al que, por su estilo y precisión en el arte de la dirección de orquestas sinfónicas que tanto recuerda al del fallecido y añorado Herbert Von Karajan, es conocido en Badajoz, el Salzburgo español, como David Von Karajon. El ilustre y eximio director y compositor, formado en San Petersburgo, retornó a España en el año 2017, y fue nombrado –no cabe en una tarjeta de visita normal–, Coordinador de Conservatorios de Música del Área de Cultura de la Diputación de Badajoz. Todo eso, a distancia, puesto que, su domicilio elegido es Elvas, la bella ciudad fronteriza portuguesa con España. El maestro Azagra, se llama en realidad David Sánchez, y es el hermano menor de nuestro equilibrado y sensato presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Dos años atrás, fue subvencionado con 128.000 euros para dedicarse a la creación de su ópera prima, La Paz Perpetua, que se estrenó en sesión única en Badajoz, consiguiendo una fabulosa recaudación de casi 2.000 euros. El público entusiasta, que ocupó menos de la mitad del aforo del Teatro, lo formaron unos pocos amantes de la ópera y 250 invitados oficiales. El argumento de La Paz Perpetua trataba de perros.
Pero David Von Karajon deseaba formar parte del Consejo asesor del Teatro Real de Madrid, y su hermano mayor –casualmente–, concedió al monumental Teatro madrileño siete millones de euros, que coincidieron con su nombramiento de Asesor del Teatro Real, con el ardiente beneplácito de su presidente, don Gregorio Marañón y Beltrán de Lis, marqués de Marañón.
Marqués de verdad con Grandeza de España concedida a título póstumo a su abuelo, el eminente doctor don Gregorio Marañón y Posadillo, si bien el primer marqués de Marañón fue el padre del benefactor de Von Karajon, don Gregorio Marañón Moya, de gran influencia en la Cofradía de la Buena Mesa. Recuerdo su vibrante alocución en defensa de la denominación de origen del queso de Idiazábal. El actual marqués heredó, saltándose una generación, la inteligencia del abuelo, y prueba de ello es su presidencia del Teatro Real, presidencia de La Abadía, Patrono del Museo del Ejército, Patrono Honorario de Fundación Norman Foster, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Gran Cruz de Alfonso X El Sabio, Medalla de Oro al Mérito de Bellas Artes, Hijo Adoptivo de Toledo y Maestrante de Ronda, si bien en Ronda no es excesivamente conocido, ni los Marañón están históricamente enraizados en la preciosa ciudad rondeña, cuna de Pedro Romero, de Cayetano Ordóñez, de Antonio Ordóñez, y cobijo de los hermanos de Las Cuevas y de Rilke, nada menos.
En el lenguaje coloquial, don Gregorio es el abuelo, Gregorio el hijo de don Gregorio y Gregorito el nieto, y Gregorito siempre ha contado con el apoyo del grupo Prisa, el que fuera tan poderoso e insistente. Y gracias a su habilidad cultural, el Teatro Real de Madrid que preside personalidad tan integrada, sin tener nada que ver una cosa con la otra, ha recibido siete millones de euros por orden de Sánchez y Urtasun, y David Azagra, el magistral Von Karajón y autor de una ópera de un día, ha ingresado en el Consejo Asesor del Teatro Real, su merecida ilusión suprema. Y podrá seguir viviendo en la portuguesa Elvas, porque el Consejo Asesor del Teatro Real se reúne en contadas ocasiones y no exige excesiva capacidad de gestión. Como aquel Consejo Nacional del franquismo, que según Pemán, se reunía una vez cada año para oír y aplaudir el discurso del Aconsejado.
No obstante, cuando se acierta es recomendable elogiar el éxito.
El ingreso de David Azagra, de Von Karajon, en el Teatro Real, nos sitúa en lo más alto de la Música europea, a la par de Berlin, Milán, Viena, Salzburgo, Moscú, Florencia, Budapest y Bayreuth.
Reciban los amantes de la Ópera mi más cordial felicitación.
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