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Vidas ejemplaresLuis Ventoso

10 lecciones de la sentencia que ve hasta el más pánfilo

Padecemos a un presidente de psicología averiada, que carece de brújula moral y se aferra al cargo cuando hace ya tiempo que debería haber dimitido

Act. 23 jun. 2026 - 09:54

La aplastante sentencia del Supremo por unanimidad sobre Ábalos, Koldo y Aldama deja diez conclusiones, que verá claras hasta el más pánfilo de los observadores (siempre que no forme parte de la izquierda más cerrada, la de «cualquier cosa con tal de que no gobierne la derecha», o de la parroquia separatista, pues Sánchez supone «una ventana de oportunidad» hacia la independencia, según repite Otegui).

1.-La psicología desarreglada de Sánchez es un problema de Estado. Instantes después de saberse que a Ábalos le habían caído 24 años por corrupto, Sánchez compareció en el Teatro Real para jactarse de lo bien que lo ha hecho con los fondos europeos –cuando realmente lo ha hecho fatal– y sin dar el menor acuse de recibo del mazazo judicial. Resultaba de puro teatro del absurdo verlo dándose pote por todo lo alto, cuando es un gobernante maniatado y con la mugre hasta las cejas (15 causas judiciales en su entorno por 19 delitos). Starmer dimitió ayer por lo que son fruslerías comparado con el barrizal donde chapotea Sánchez, que no lo hará jamás. Parte del problema de España estriba en que ha tomado el timón una persona de conciencia averiada, carente de termostato moral.

2.-La condena de Ábalos es la condena del sanchismo. José Luis lo fue todo para Pedro, que llegó al poder con su inestimable colaboración, que incluso lo mantuvo en las listas del PSOE tras relevarlo y que continuó enviándole guasaps afectuosos cuando ya eran notorias sus andanzas. La organización criminal de Ábalos actuó en el corazón del Gobierno de Sánchez y en la cúpula de Ferraz.

3.-Los socialistas robaron a costa del material sanitario mientras los españoles morían por miles. Una maldad imperdonable. Además, y como siempre, nos mintieron a saco: todavía hoy desconocemos la cifra real de muertos por el coronavirus.

4.-Las quejas de los socialistas y su coro mediático por la rebaja de pena a Aldama son una pataleta pueril. En todas las democracias avanzadas se ofrecen ventajas penales a algunos delincuentes a cambio de su colaboración. Además, la figura del testigo protegido ha sido clave en todas partes en la lucha contra las mafias y la corrupción.

5.-La televisión pública española está destrozada y algunas privadas abochornan. En lugar de aceptar la sentencia del Supremo, los programas-panfleto de TVE y las teles al rojo vivo clamaban contra ella y entrevistaban en tono apologético al hijo del corrupto condenado. El showman, que no periodista, Risto Mejide, le decía: «Mándale un abrazo a tu padre de mi parte». ¡Abrazos mediáticos a delincuentes condenados a 24 años por trincar del material sanitario mientras la pandemia segaba vidas a tropel! Pero las caras mustias de los tertulianos habituales del régimen denotaban que saben que se les acaba el chollo.

6.-En cualquier otro país de Europa, Sánchez habría dimitido ayer. Y en Oceanía, y en muchos de África e Hispanoamérica. Sufrimos a un maníaco del poder que mantiene a España secuestrada y se niega a devolver la pelota al pueblo para que decida si quiere seguir con su inacción y putrefacción o prefiere un cambio político.

7.-El tema no es el comentario de Peinado sobre la escolta, el tema medular son las cuatro acusaciones contra Begoña. La mujer de un presidente está tetraimputada por corrupción. No nos dejemos distraer por la trompetería de la izquierda. Ese es el titular que ha dado la vuelta al mundo.

8.-Hay ministros que no pueden ser más burdos en su lisonja desesperada a su líder. No les voy a aburrir reproduciendo los disparates que profirió ayer Óscar Puente, que es abogado, en defensa de Ábalos y contra el Supremo.

9.-Una democracia tiene un problema muy serio cuando su Gobierno está en guerra con el máximo tribunal del país. El sanchismo lucha contra el Supremo y contra todos los jueces y fiscales que sacan a relucir la roña del mandatario y su entorno. Hubo una embestida subterránea, la de Cerdán y Leire; y hay una a plena luz, la de los ministros mamporreros.

10.-No eran bulos, no era fango. Medios como El Debate, que denunciaron los manejos de Ábalos y Koldo, Begoña, David Sánchez, García Ortiz…, tenían razón. Pero tuvieron que soportar una campaña de insultos y menosprecios del Gobierno, y hasta un intento de lanzar una batería legislativa para acogotarlos. Parafraseando a Sánchez, el tiempo «ha puesto a cada uno en su sitio» y el del PSOE es la cárcel.

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