Tuve que llamar de urgencia al otorrino
El exabrupto de cólera que ha proferido PS en la Moncloa al conocer la retirada de pasaporte a Begoña me ha perforado un tímpano
Era un sábado al mediodía, pero tuve que pedir cita de urgencia al otorrino. El estruendoso grito de cólera de PS cuando conoció que Peinado le retiraba el pasaporte a su amada fue de tal volumen que me ha provocado una perforación de tímpano. De todos los casos que emanan de su inmoralidad y la de su entorno, los que más escuecen al divo son los que guardan relación con su mujer. De ahí la casualidad de que nada más imputarla, en abril de 2024, se montase la trama de Cerdán y Leire contra fiscales, jueces y agentes investigadores, que coincidió con la pantomima de los cinco días de falso retiro.
PS ha torpedeado al juez por tierra mar y aire. El coro mediático del régimen y los ministros más serviles, como la ganadería embestidora de los Óscar, se han pasado dos años poniendo a parir al magistrado. Además, el presidente llegó a presentarle una querella fallida por prevaricación, utilizando para ello a la Abogacía del Estado (es decir, poniendo los medios públicos al servicio de sus problemas particulares, pues Gómez es una particular, aunque no lo asuma, de ahí su situación penal).
Sin embargo, el tenaz Peinado ha resistido y ha hecho buena la vieja máxima de que «el que resiste, gana». Manda a la pseudoprimera dama a juicio, acusada de cuatro delitos, y le retira el pasaporte. Y lo hace con el regodeo de un cierto choteo, pues llega a decir que el hecho de que lleve escolta facilita la fuga, toda vez que esos agentes podrían ayudarla a poner pies en polvorosa. Parece un chiste, pero no lo es en un país donde ya se sabe que la UCO recibió órdenes de arriba para ponerse de canto en los casos de la familia del gobernante. Con Sánchez, el presidente de las primeras veces, lo más aberrante es siempre posible.
El PSOE salió en tromba al minuto a defender a la mujer del jefe, con un ridículo hashtag de #YoConBegoña. En paralelo, desfile de ministros cerrando filas. Ya no nos espanta nada, pues hace tiempo que ha saltado por los aires el respeto a las instituciones y las normas básicas de la democracia. Pero aun así es necesario reseñar que en ningún país avanzado de Occidente el ministro de Justicia se atreve a salir a decir que «hoy es un día nefasto para los que creemos en la justicia», como hizo ayer Bolaños para enmendarle la plana al juez. Si Peinado ha hecho una instrucción errada, existen instancias superiores que la corregirán. Pero lo que no puede ser es que el pelota de cabecera de PS, Félix Bolaños, dinamite las barreras de salud pública que fijó Montesquieu solo por servir a un mandatario que políticamente se encuentra ya en estado terminal.
Se discutirá mucho la instrucción de Peinado. No habrá izquierdista en España que no hable de «una cacería por motivos políticos». También la ponen verde algunos periódicos de seudo derecha, que en realidad tienen una forma de ver la vida que es la del Pensamiento PSOE. La verdad es otra. Una pareja de altivos nuevos ricos con un toquecillo hortera, Sánchez y Gómez, llegaron al poder por la puerta de atrás, sin ganar las elecciones, y pensaron que todo el monte era orégano, que ya podían hacer lo que les diese la gana. En ese clima de amos del universo, una mediocre sin estudios universitarios fue enchufada en la Complutense. Se le regaló un máster, pasó el cazo por la puerta de grandes multinacionales, utilizando para ello a una empleada de la Moncloa, y finalmente fue tan osada y patosa que puso a su nombre lo que había creado para la Complutense. Es decir, hay un caso de manual, y por eso está acusada de los delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida y malversación de caudales públicos. Begoña tiene mal pronóstico. Y Sánchez, también, por el escandaloso caso de guerra sucia de Cerdán y Leire, que no se explica sin un PS dando la orden. A Sánchez lo salva por ahora que su coalición antiespañola votaría contra la concesión del suplicatorio para investigarlo. Pero cuando pierda el poder pintan bastos…
Un brindis por el juez Juan Carlos Peinado, que ayer dejó a millones de españoles con una sonrisa de irónica satisfacción dibujada en los labios. Siempre resulta gratificante que los tramposos no se salgan con la suya, sobre todo cuando creen que levitan por encima de todos nosotros desde «el lado correcto de la historia».
Pedro y Begoña, ¿una segunda luna de miel en Soto? Falta muchísimo trecho para eso, pero la hipótesis ya no parece tan descabellada.