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HorizonteRamón Pérez-Maura

Por lo que pueda valer para España

Un Gobierno de extrema izquierda como el del guerrillero Gustavo Petro ha polarizado la República como lo está haciendo en España Pedro Sánchez. Y Sánchez, como Petro, está dispuesto a hacer lo que sea necesario para prorrogar su mandato tras las próximas elecciones

Que no les suene tan lejano el resultado de las presidenciales colombianas del pasado domingo. Los españoles deben tener muy presente lo que allí se ha visto. Un auge espectacular de la extrema izquierda entre la primera y la segunda vuelta. Es la segunda vez consecutiva que vemos esto en unas presidenciales colombianas. Y no se sabe muy bien qué es lo que genera ese incremento de votos.

Sí, claro. Son colombianos a los que finalmente algo les motivó a ir a las urnas. La duda es si ese «algo» pudo ser coacción o compra de voto. Algo muy difícil de demostrar. Pero la extrema izquierda ya ha probado su falta de respeto a la transparencia democrática en un proceso extremadamente garantista. Fuera de Colombia, la victoria de Abelardo de la Espriella fue contundente, incluso en ciudades donde venció Cepeda en la primera vuelta. En cambio, dentro de Colombia, Cepeda le ganó mucho terreno a Espriella. En la primera vuelta, De la Espriella ganó por 2,84 puntos porcentuales. En la segunda, por 0,96. Cepeda incrementó su número de votantes en más de tres millones. De la Espriella no llegó a 2,6 millones de incremento.

Es increíble la cantidad de medios no alineados con la izquierda que llaman candidato de ultraderecha a De la Espriella y candidato de izquierda a Cepeda. Aquí, o son ultras todos o no lo es ninguno. Cepeda es un comunista de vieja escuela, militante del PC colombiano, formado en la Bulgaria de Teodor Yivkov, y defensor de todas las dictaduras comunistas habidas y por haber. Si eso no es ser de extrema izquierda, ¿qué lo es? Lo que pasa es que nuestra corrección política guarda el monopolio del extremismo para la derecha.

Confieso que yo he votado a De la Espriella en la segunda vuelta, pero no en la primera. No me gustan sus formas. Pero el sistema de dos vueltas tiene estas virtudes y defectos. En primera vuelta apoyas a quien de verdad te gustaría y en segunda al mal menor. No es tan mal sistema.

Un Gobierno de extrema izquierda como el del guerrillero Gustavo Petro ha polarizado la República como lo está haciendo en España Pedro Sánchez. Y Sánchez, como Petro, está dispuesto a hacer lo que sea necesario para prorrogar su mandato tras las próximas elecciones. Lo de los nietos de españoles del exilio es una alteración sustancial del censo electoral. Dos millones de españoles nuevos que se van a convertir en votantes en circunscripciones en las que pueden no haber estado nunca en su vida. Imagínense lo que pueden hacer 20.000 votos en Guipúzcoa o 2.000 en Soria.

Ahí también podríamos aprender un poco del modelo colombiano. En las elecciones legislativas de Colombia hay una circunscripción que son los colombianos del exterior, que elegimos tres congresistas. Es una circunscripción autónoma y los colombianos que nunca hemos vivido allí no influimos con nuestro voto en otras circunscripciones que nos son completamente ajenas. Figúrense lo que pueden cambiar aquí dos millones de votantes nuevos. Y agradecidos a Pedro Sánchez por este regalo que les ha hecho.

Atentos a lo sucedido en Colombia. Puede ayudarnos a prevenir males mayores en España.

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