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HorizonteRamón Pérez-Maura

¡Pelayín! ¡Despierta, que han vuelto!

Sánchez es, sin lugar a duda, un enemigo de la democracia española. Y hablo de «democracia española» porque si dijese enemigo de España me llamarían fascista. Y si se es fascista por hablar de España, efectivamente debo de ser un fascista integral. Y a mucha honra

Un muy buen conocedor de la sociedad asturiana, quizá el que tenga la mejor red de informantes por todo el Principado, me contaba ayer que en una estatua de Don Pelayo que hay en Gijón han colgado un cartel con la exclamación que encabeza esta columna. No paramos de mejorar.

Es difícil empeorar la situación de España y el daño que le están haciendo quienes en estos días mantienen el poder. Un Sánchez que se parapeta al frente del Gobierno a pesar de todo lo que le está cayendo encima es, sin lugar a duda, un enemigo de la democracia española. Y hablo de «democracia española» porque si dijese enemigo de España me llamarían fascista. Y si se es fascista por hablar de España, efectivamente debo de ser un fascista integral. Y a mucha honra.

Sánchez sólo cree en sí mismo y, por lo tanto, no puede creer en la democracia que da el poder a quien el pueblo quiera mayoritariamente. Si el pueblo, como demuestra en cada convocatoria electoral, da la espalda al partido del que Pedro Sánchez es secretario general, quiere decir que el pueblo se equivoca.

España está hoy en manos de quienes no defienden los intereses nacionales. Sólo les importa los suyos propios. A ver cómo mejoran su situación personal. A ver si consiguen acomodarse un poco más y al vecino que le vayan dando.

Quien me parece el ejemplo más preocupante son los miembros del Gobierno de la nación y los socialistas que forman parte de su grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados, además de los miembros de todos los partidos que sostienen a Sánchez. ¿Cómo pueden tener la conciencia tranquila? ¿Qué más necesitan saber para dejar de apoyar al Gobierno de Pedro Sánchez? ¿Qué otras servicias de Sánchez al conjunto de los españoles deben conocer? No ha existido en la historia de España un cúmulo mayor de desfalcos por parte del Gobierno de la nación al conjunto de la ciudadanía. Pero ahí siguen: impasible el ademán. Y ya quisieran estar a la altura de los falangistas que cantaban esas palabras en el Cara al Sol. Y lo dice quien nunca fue falangista ni tuvo ningún miembro de su familia (padres, abuelos o bisabuelos) en las filas de ese partido.

Don Pelayo fue capaz de frenar la conquista final por los musulmanes del norte de la península y comenzó la Reconquista de lo que sería España. Se le ha considerado tradicionalmente como el fundador del Reino de Asturias y, lo que no es discutible, es el que con su espada derrotó a los enemigos de lo que sería la España cristiana. Esa España está hoy de nuevo seriamente amenazada y es imprescindible que todos seamos conscientes de esa espada que pende sobre nosotros.

En otros países de nuestro entorno un jefe de Gobierno cae por la enésima parte de los desmanes perpetrados por este y sostenidos por quienes lo forman y no lo derriban. Pero en España estamos en manos de los enemigos de todos nosotros, aquellos en cuyo nombre se levantó Don Pelayo contra el moro (con perdón por ser tan políticamente incorrecto, pero así fue). Así que yo, como el amigo que me lo dijo ayer, me sumo al llamamiento: «¡Pelayín! ¡Despierta, que han vuelto!» Y que alguien me lo discuta.

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