Sin final en el Bernabéu, que se queden ellos el Mundial
Que se junte Marruecos si quiere con Francia y que Macron le ayude a organizarlo. Que siga adelante si lo prefiere Portugal con ellos, pero con nosotros que no cuenten. Ya basta de que nos sigan tomando el pelo
Cada vez queda menos para que se confirme el secreto a voces de que España se quedará sin organizar la final del Mundial de 2030. Después de ser la cabeza visible de una candidatura conjunta con Portugal, de incluir a Ucrania a modo de llamada hacia la paz y de haber organizado decenas de eventos de relevancia, a Pedro Sánchez no se le ocurrió otra cosa que involucrar a Marruecos para afianzar el proyecto. El presidente del Gobierno metió un caballo de Troya y la FIFA tardará relativamente poco en anunciar que la final se disputará en Casablanca y no en el Bernabéu.
Dentro de los múltiples desastres perpetrados por este Gobierno, la pérdida del Mundial va a entrar directamente al podio. Dejando a un lado la estupidez de unirse a Marruecos en lugar de encabezar una candidatura conjunta con Portugal, como ya estaba establecido, el Ejecutivo ha ejercido una dejación de funciones ante la FIFA y se le ha olvidado dejarles claro a sus miembros que España es el país más preparado en cuanto a infraestructuras, transporte y logística para llevar el peso de la organización del próximo Mundial. No es que España tuviera que ser la sede de la final, es que nuestro país debía acaparar las rondas principales, el partido inaugural y, por descontado, el centro internacional de prensa.
No será así. En esto quien decide es Infantino y el presidente de la FIFA ya ha puesto su mirada en Casablanca. Así lo quiere el máximo mandatario del fútbol mundial y así lo quiere Donald Trump, a quien, por lo que sea, Infantino trata de contentar de todas las maneras posibles. Marruecos es socio principal de Estados Unidos y el presidente republicano está moviendo hilos para que el rey Mohamed se lleve la final. Y por ello han acudido emisarios marroquíes al Mundial de este verano, mientras ningún miembro de nuestro Gobierno ha puesto un pie en Estados Unidos en todo el torneo porque las relaciones con la Administración Trump no son las mejores. Quizás nadie se enteró en la Moncloa de que los miembros de la FIFA estarían en Estados Unidos y que allí es donde nos jugábamos las habichuelas. Imagino que habrá estado muy ocupada la ministra de Deportes durante el Mundial como para no haber hecho hueco en su agenda. O a lo mejor alguien pensó que con visitar a Sheinbaum en México valdría. Y así nos ha ido, claro.
Háganse a la idea de que no habrá final en Madrid dentro de cuatro años. Y si no hay final, mejor que no haya nada. Alguien habrá en la Federación que levante la voz y diga que esto no puede ser, que hay que plantarse y dejarle claro a la FIFA que España no organizará el Mundial si no se lleva la final. Un órdago en toda regla. Y si prefieren que Casablanca albergue el partido más importante, que se lleve también Marruecos los otros 103 encuentros del torneo. Que se junte si quiere con Francia y que Macron le ayude a organizarlo o que se pegue a Italia o a Turquía. Que siga adelante si quiere Portugal con ellos, pero con nosotros que no cuenten. Ya basta de que nos sigan tomando el pelo. No podemos permitir que otros se lleven el rédito de seis años de trabajo para albergar el Mundial. Así que o todo o nada. Y si la FIFA nos quiere sancionar por abandonar la organización, que lo haga. Pasaremos otros 20 años más sin organizar una Copa del Mundo si hace falta. Pero así no queremos el Mundial. O con la final o nada.