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HorizonteRamón Pérez-Maura

Napoleonchu, ministro de Deportes

Sospecho que cuando Jean-Noël Barrot recibió la llamada de su colega español, se debió quedar pensando si Napoleonchu es completamente tonto o le toma a él por idiota

Yo creo que a nuestro ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación le falta trabajo. No debe tener mucho que hacer, por lo que hay que adjudicarle las competencias de ministro de Deportes. Ya está haciendo incursiones en el área y ha tenido a bien pedir a Alberto Núñez Feijóo explicaciones sobre el artículo que publicó Mariano Rajoy en El Debate tras la victoria de España sobre Bélgica.

Con la ironía que le caracteriza, Rajoy habló de la selección francesa como «…una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses». Porque parece evidente que todos los jugadores de la selección son fruto de la inmigración a Francia. Y supongo que esta afirmación no es discutible. Porque tendrán nacionalidad francesa todos, no lo dudo. Yo tengo el honor de tener nacionalidad colombiana, pero no he pasado más de quince días seguidos allí en mi vida. Pero sospecho que, de los miembros de la selección nacional de Francia, raíces francesas no tiene ni uno de ellos. Incluso habiendo nacido en tierras de la Galia.

He visto que el portavoz del PP, Borja Sémper, se ha tomado la demanda de Napoleonchu con filosofía e incluso con humor. No me extraña. Se trata de buscar cualquier distracción para evitar hablar de lo que de verdad ocurre en España. Debe ser que aquí no sucede nada relevante ni de ninguna gravedad.

En declaraciones en Bélgica antes de un consejo de Asuntos Exteriores, Napoleonchu aseguró que fue él mismo quien el domingo, día y medio después de publicarse el artículo, llamó a su homólogo francés «para explicarle que esa no es la posición del Gobierno de España». Sospecho que cuando Jean-Noël Barrot recibió la llamada de su colega español, se debió quedar pensando si Napoleonchu es completamente tonto o le toma a él por idiota. Porque a ningún político europeo se le puede ocurrir que lo dicho por un expresidente del Gobierno es la política del Gobierno encabezado por el primer ministro que lo desalojó del poder. Barrot debió quedarse sin palabras.

La mitad del tiempo de declaración de Napoleonchu ante los medios lo dedicó al artículo de Mariano Rajoy en El Debate. La otra mitad la repartió en temas como Ucrania, Israel, la nueva escalada de violencia en Oriente Medio y el acuerdo con Gibraltar que se firmará este martes. Minucias comparadas con el artículo del expresidente publicado en estas páginas. La gran crisis mundial hoy es el artículo publicado en El Debate. Napoleonchu lo certifica. Y, eso sí, no sé por qué Napoleonchu tiene tanta tirria a este diario con la atención privilegiada que le prestamos. Sólo se refirió a nosotros despectivamente como «el medio digital que publicó ese artículo» y exigió que retirásemos el texto del expresidente del Gobierno. Con un par. Oiga, ministro, perdone, la censura de Prensa se superó hace más de medio siglo. Aunque ya se ve que con este Gobierno volverá a haberla si consiguen otro mandato.

Creo que antes de pedir explicaciones a Núñez Feijóo, Napoleonchu haría bien en dar justificaciones sobre los asuntos de su Ministerio de los que nunca habla. O no con la suficiente claridad y detalle. Empezando por el cambio de posición de España en el Sahara y continuando por el oscuro acuerdo sobre Gibraltar del que nadie da cuenta minuciosa pese a haber condecorado a los negociadores. Ya de Israel y Gaza, mejor hablamos otro día.

Déjenme terminar contándoles una interioridad de primera mano. Me ocupo, con el subdirector de El Debate, Eduardo de Rivas, de la edición de los artículos de Mariano Rajoy. Cuando el viernes repasaba a medianoche la versión final del texto, me llamó la atención la frase de la discordia: «Eso sí, sin franceses». Le llamé y comenté que igual le generaba problemas y él me dijo que hacía falta un poco de humor. Rajoy no pretendía ofender a nadie. Otros, en cambio, quieren crear un problema donde no lo hay. Con su pan se lo coman.