Piensa bien con quién ver la final del Mundial
Nunca olvidarás el gol de Iniesta. Pero tampoco el codazo de Luis Enrique o el robo de Al Ghandour. Te acuerdas de todo y también de con quién estabas
Once de julio de 2010. Cinco minutos faltaban para las once de la noche. Torres centra, le cae a Fábregas. Cesc la mete para Iniesta. Iniesta... Iniesta... chuta Iniesta... ¡Gol! ¡Iniesta! Iniesta de nuestras vidas. Habrán pasado 16 años desde aquel día, pero seguro que te acuerdas perfectamente de dónde estabas y con quién. Y nunca se te olvidará.
Hay momentos únicos en la vida que lo son no solo por lo que estás viendo, sino también por con quién los compartes. Por eso, piensa bien hoy con quién quieres ver el partido, porque, si gana España –que ojalá sea así–, será un recuerdo del que jamás te separarás e irá acompañado de esas personas con las que lo elegiste compartir.
Hay quien no termina de entender ese vínculo innato que tenemos con el deporte. Es ese aliado que te permite desconectar de un mal día, que te permite relajarte y contagiarte de la emoción que transmite. Por eso algunos acontecimientos se viven con tanto fervor como la Copa del Mundo, porque es inexplicable el sentimiento que experimenta un verdadero aficionado cuando ve que el título está cerca. Y nunca lo olvida.
Pero no ocurre únicamente con los triunfos, sino también con las decepciones, que quedan grabadas en la piel como cicatrices. Costará un poco más recordar, pero seguro que sabes dónde estabas el día del codazo a Luis Enrique o el del robo de Al Ghandour, incluso cuando Zubizarreta encajó aquel gol contra Nigeria o cuando Raúl envió a las nubes aquel penalti contra Francia. También es posible que no pudieras explicar por qué durante 40 años le has tenido inquina a Bélgica por culpa de aquel penalti de Eloy, un trauma que Mikel Merino logró desbloquear.
El deporte es ese ejemplo de valores, esa demostración de que con sacrificio y esfuerzo se puede lograr casi todo lo que uno se proponga. Es esa emoción que se transmite sin sentido aparente y que te hace vibrar a través de la pantalla con los puntos de Nadal o las carreras de Fermín Cacho, con las canastas de Gasol y las pedaladas de Indurain. Y tú, desde el otro lado, te ves gritándole al televisor como si te oyera, tratando de transmitir apoyo desde miles de kilómetros. Como vas a hacer esta noche en cuanto Dani Olmo conecte un pase con Oyarzabal en el área, o cuando Cucurella cuelgue un balón. Porque en cualquier momento se puede repetir el gol de Iniesta y cualquiera puede dejarte ronco gritando gol. Así que elige bien con quién lo vas a gritar, porque nunca lo vas a olvidar.