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Post-itJorge Sanz Casillas

El milagro laboral de Yolanda Díaz

Aquí ha logrado que el salario mínimo y el salario modal (el sueldo más frecuente) sean prácticamente lo mismo: 16.000 euros brutos al año. Qué no conseguiría si la pusieran al frente de la OIT...

Como todas las organizaciones que coquetean con la inmoralidad, cuando no con el crimen, el sanchismo sabe recompensar muy bien a sus colaboradores. Si uno hace memoria, se da cuenta de que ha ido conociendo empresas públicas a medida que Pedro Sánchez colocaba en ellas a sus servidores más fieles. La fontanera hizo dinero en Correos y Enusa, la empresa nacional del uranio. Juanma Serrano pasó también por Correos y, tras casi quebrarla, echó el rato en Seitt, la Sociedad Estatal de Infraestructuras del Transporte Terrestre. Koldo y Pardo de Vera tuvieron sillón en Renfe Mercancías y Adif, respectivamente. Y hasta la favorita de Ábalos cobró de dos empresas públicas de las que casi nadie tenía noticia –Ineco y Tragsatec–, con el agravante de que nunca apareció por allí. No digo que los anteriores trabajaran, pero al menos se dejaron ver hasta que fueron debidamente imputados.

En la primera película de El Padrino, en la escena inicial, hay un momento en el que Vito Corleone le dice a Amerigo Bonasera, tras concederle un favor un tanto escabroso: «Algún día, que quizá nunca llegue, te pediré que hagas algo por mí. Pero hasta entonces, acepta mi ayuda en recuerdo de la boda de mi hija». Pues a eso se ha dedicado Sánchez con todo aquel que ha contribuido a su permanencia en el poder, ya sea con siete votos en el Congreso o con una lealtad rayana la sumisión, como Yolanda Díaz.

El Gobierno anunció este jueves que propondrá a su vicepresidenta como directora general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), «el organismo especializado de las Naciones Unidas encargado de promover el trabajo decente», dice la nota de prensa de la Moncloa. Tiene gracia que digan eso de quien ha conseguido que el salario mínimo interprofesional y el salario modal (el sueldo más frecuente) sean prácticamente la misma cosa: unos 16.000 euros brutos al año. Si eso es promover el trabajo digno, que baje Marx y lo vea.

Aunque no es probable que la elijan finalmente para encabezar la OIT (ni para cobrar los 350.000 euros anuales aparejados al cargo), la herencia de Yolanda Díaz será indeleble una vez termine la legislatura. Muchos celebran que ha sido la que más ha subido el salario mínimo, cosa que es cierta, pero que es tan fácil como ponerlo en un decreto y chantajear después a Sánchez. Lo difícil de verdad es generar las condiciones de vida para que los salarios suban por efecto de la libre competencia y no haya, como ahora, más ocupados que nunca para hacer prácticamente lo mismo que hace media docena de años. O menos.