Fundado en 1910
HorizonteRamón Pérez-Maura

No es Infantino, es Pedro Sánchez

El teléfono de Sánchez hace que España no sea hoy capaz de plantar cara a Marruecos en nada. Ni en los muertos que han quedado en la improvisada morgue de Ceuta ni en el Mundial de 2030

Como ya he confesado anteriormente, yo soy un español muy raro que de fútbol no sabe casi nada. Fui socio del Racing de Santander entre los 12 y los 14 años, más que nada porque me parecía un plan de mayores y poco más. Eso sí, mi hija menor es una aficionada apasionada. Como ya he contado también, me he visto todos los partidos del último Mundial por tener la responsabilidad de editar los artículos de Mariano Rajoy, que gracias al empuje de Sánchez y Napoleonchu se han convertido en uno de los mayores éxitos de la historia de El Debate desde su refundación hace casi cinco años.

Ahora asisto con cierto pasmo a la polémica en torno a la posibilidad de que en la Copa del Mundo de 2030 que van a coorganizar España, Portugal y Marruecos, la final no se juegue en España sino en Marruecos. Y como eso parece más que probable, inmediatamente se ha empezado a levantar el muro defensivo del incompetente Gobierno de España y dirigir los disparos contra Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Yo creo que las cosas son de otra forma. Infantino puede ser parte del problema, pero no está en el origen del mismo.

La candidatura conjunta para organizar el Mundial de 2030 fue presentada en octubre de 2022 por España, Portugal y Ucrania. No puede haber mayor evidencia de que se trata de una iniciativa de gran calado político. Si no ¿qué pintaba una Ucrania en guerra contra Rusia presentando su candidatura con España y Portugal? Aquella opción se disolvió y el 14 de marzo de 2023 durante la Asamblea General de la Confederación Africana de Fútbol, celebrada en Kigali (Ruanda) el rey Mohamed VI comunicó, mediante un mensaje leído por el entonces ministro marroquí de Educación y Deportes, Chakib Benmoussa, que «el Reino de Marruecos ha decidido, con España y Portugal, presentar una candidatura conjunta para albergar la Copa del Mundo de 2030». Es decir, España ya iba a remolque de Marruecos.

¿A quién se le ocurrió aceptar la idea de esta candidatura conjunta? ¿Qué beneficio podía traer para España? Creo que siempre fue evidente que no podía traer ninguno. Pero hay otro factor que es clave y es el que nos obliga a señalar a Pedro Sánchez y no a Gianni Infantino.

Todos sabemos que según los informes forenses del Centro Criptológico Nacional hechos públicos por el Gobierno el 2 de mayo de 2022, el teléfono oficial del presidente del Gobierno fue infectado con el programa espía Pegasus en dos ocasiones: En mayo de 2021 hubo una primera intrusión, en la que se extrajeron aproximadamente 2,6 gigabytes de información del dispositivo. Y no contentos con eso, al mes siguiente hubo un segundo pinchazo en el que se llevaron otros 130 megabytes de datos.

Desde que se hicieron públicos estos hechos yo no he tenido ninguna duda de que los servicios de Inteligencia de Marruecos son firmes candidatos a ser los autores de ese pinchazo. Desde que se produjo, el desvarío de la política exterior de España en relación con Marruecos ha sido inverosímil. Y diez meses después de hacerse público el pinchazo, Marruecos anunciaba que se había unido a la candidatura conjunta para la organización del Mundial de 2030. Resulta evidente que este gobierno no estaba en posición de negarse a compartir honores con Marruecos.

Si la diplomacia española no estuviera dirigida por Napoleonchu –hoy más Napoleonchu que nunca– España estaría plantando cara a Marruecos y emplearía todos los recursos necesarios para garantizar que la opción de una final en Casablanca quedara en esta cuestión en el lugar secundario que le corresponde frente a la selección campeona del mundo. Pero el teléfono de Sánchez hace que España no sea hoy capaz de plantar cara a Marruecos en nada. Ni en los muertos que han quedado en la improvisada morgue de Ceuta ni en el Mundial de 2030. Si España tuviera una política de Estado, el Gobierno responsable de lo sucedido en Ceuta no se atrevería a ser candidato a nada. Pero con Sánchez enfrente, se atreven a todo. Y en medio de la tragedia de Ceuta la FIFA se reúne en Casablanca. Con un par.