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Aire libreIgnacio Sánchez Cámara

Traspaso por cese de negocio

Su alto sentido institucional le ha llevado a no dar explicaciones del conflicto ante las Cortes hasta finales de agosto, es decir, casi un mes después de la invasión. Las vacaciones son sagradas. Y Marlaska, ministro imposible, proclamando que nadie les alertó. Pues peor aún, mucho peor

La reacción gubernamental antes, durante y después de la invasión de Ceuta es indigna. Ha hecho dejación absoluta de algunas de sus obligaciones fundamentales: la defensa de las fronteras y la seguridad de los ciudadanos. Antes, porque o bien fue incapaz de prever la avalancha humana, con lo que falló gravemente la información, o bien porque, si fue advertido, no hizo nada (además de mentir porque ha negado cualquier aviso). Durante, porque no se tomaron medidas para restablecer la seguridad de las fronteras y devolver a su país a los invasores. Por si fuera poco, en lugar de enfrentarse diplomáticamente a Rabat, expresó su agradecimiento al sultán y su gobierno por su leal colaboración. No es usual que un invadido exprese tan gentilmente su gratitud al invasor. Por otra parte, la insuficiencia de los medios militares enviados ha constituido una grave irresponsabilidad. La actitud del gobierno de Estados Unidos ha sido correcta. Ha defendido la españolidad de Ceuta y Melilla y, a la vez, ha criticado la incapacidad del Gobierno español para defender las fronteras nacionales y proteger a los ciudadanos.

Después de la invasión, ha continuado el despropósito, si no se trata de algo aún peor. Sánchez no ha interrumpido sus vacaciones (a menos que se pretenda que se trata de un Gobierno online con una jornada de trabajo mensual de unas pocas horas) y ha impedido que viaje el Rey. Es muy probable que el invasor imponga además sus condiciones. ¿Qué sabe Marruecos de las andanzas de Pedro Sánchez? ¿Qué han pactado secretamente? El despliegue de seguridad en La Mareta contrasta con la inseguridad en Ceuta. Setenta mil visitantes violentos (es violencia cruzar ilegalmente las fronteras) y casi un centenar de muertos. Pero nada debe perturbar la tranquilidad veraniega del aprendiz de déspota ni su derecho a las vacaciones pagadas (por todos). No hay tirano o aprendiz de tirano que no se sacrifique por su pueblo, que no sea su permanente servidor.

Dejando de lado los abominables apoyos separatistas, este gobierno de coalición entre el PSOE y Sumar, es decir, un frente popular posmoderno, es una pesadilla. Uno de sus miembros, Sumar, ha declarado su apoyo a los invasores, que es tanto como afirmar su desprecio a la seguridad de los ceutíes. ¿Cuál es entonces la posición del Gobierno, en el dudoso caso de que la haya?

No obstante, acaso incomode su sosiego estival la reacción internacional. Su círculo de amigos se estrecha cada vez más y se reduce a algunos de los regímenes más despóticos del mundo. Todavía le quedan, al menos en parte, China, Cuba, Corea, por supuesto del Norte, y algunos amiguetes en Venezuela. Todo un gran líder mundial. Las democracias liberales cada vez lo conocen mejor y ya no engaña a casi nadie. Su alto sentido institucional le ha llevado a no dar explicaciones del conflicto ante las Cortes hasta finales de agosto, es decir, casi un mes después de la invasión. Las vacaciones son sagradas. Y Marlaska, ministro imposible, proclamando que nadie les alertó. Pues peor aún, mucho peor. Es lo que tienen las redes sociales. Unos cuantos mensajes y setenta mil hombres invaden un país.

De «manual de resistencia», no sé. En cualquier caso, su acceso a la Secretaría General del PSOE no fue un modelo de resistencia. Desde luego, de manual de buen gobierno, ni de malo, nada. Resistir no es una virtud cuando se resiste a la verdad y a la justicia. Y, desde luego, gobernar no es resistir. Ya no es que Sánchez gobierne mal; es que ha dejado de gobernar. De sus obligaciones principales ya ha dimitido. Ya solo falta esperar a que haga oficial su dimisión. Acaso haya motivos para la esperanza. Tal vez después de sus modestas vacaciones, el presidente comunique lo que tantos españoles esperamos: su dimisión. Después del «cerrado por vacaciones», el traspaso por cierre de negocio.