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en el recuerdoAlfonso Ussía

Tristeza desmedida

«La tengo que sacrificar porque está volando muy alto, como un cohete, y aspira a mi puesto», le confesó en modo cuchicheo Pedro Sánchez al Conde de Godó durante la audiencia que le concedió a éste último para agradecerle la incorporación de Pablo Iglesias al Grupo de 'La Vanguardia'

Me ha causado una tristeza desmedida. Adriana Lastra, la garza de Ribadesella, ha dejado de ser portavoz del PSOE en el Congreso. Lo ha dado todo por su Pedro, y su Pedro la ha sustituido por un tal Héctor Gómez, más discreto en muslos que la defenestrada. Hemos perdido los españoles el dibujo de la elegancia y la sabiduría en la Cámara Baja. No coincidí jamás con sus ideas, pero como escribió el poeta Yung-Tai-Po con motivo de la decapitación de la campesina Ji-Pin-Sing, «hemos perdido sus ademanes de cierva/ su mirada felina /su elegancia en los andares/ su belleza de pagoda/ y su multicolor algarabía/ en su vestir de patos mandarines». Conviene matizar que Yung-Tai-Po falleció en el año 1340, cuando aún no se habían inventado las chupas y faldas vaqueras.

Adriana Lastra arrollaba con su simpatía, y con su respeto a los adversarios políticos. Dominaba seis idiomas, si bien su modestia le impidió reconocer de qué idiomas se trataba.

Los pajarillos, junto al Congreso,

Miran sus muslos con embeleso.

Este pareado de Yguals de Izco, se los dedicó el simpático poeta a la poderosa esposa del diputado catalán Oriol Masfarrús i de Pirretas, que asistía desde el palco de invitados a las sesiones parlamentarias porque no se fiaba de su marido. No le permitía viajar a Madrid sin ella a su lado. Y efectivamente, la señora Dolors Marfillé de Masfarrús i de Pirretas, lucía unos muslos de gran belleza, si bien un tanto desmesurados. Su esposo era un diputado sin protagonismo, y doña Dolors le reprendía: –Oriol, ¿Cuándo has de abrir la boca para «desir» algo en defensa de Vilanova y la Geltrú?.

Murió sin decir ni mú. Lamento consternar a mis lectores con esta historia tan lacerante y herida.

Adriana Lastra ha dejado en el Congreso el destello permanente de la sabiduría, del dominio de la palabra, de la solidez y contundencia de sus conocimientos y del fruto de sus másteres. Su luz nos iluminará siempre. Y su elegancia en el vestir y flexibilidad en los escorzos y movimientos. Lo escribió otro poeta, del que no recuerdo su nombre.

Se movía, ágil y sencilla…

Como una ardilla.

Bellísima imagen poética.

Y de golpe, nos la sustraen, nos los quitan. Dicen que se dedicará de cuerpo y alma a organizar el próximo Congreso del PSOE. Un falso pirulí dulce para evitar críticas amargas, como la mía. Pero los motivos de su despedida han sido otros. «La tengo que sacrificar porque está volando muy alto, como un cohete, y aspira a mi puesto», le confesó en modo cuchicheo Pedro Sánchez al Conde de Godó durante la audiencia que le concedió a éste último para agradecerle la incorporación de Pablo Iglesias al Grupo de La Vanguardia. Y ha hecho bien, según mi modesta manera de interpretar las cosas.

Pero España y el parlamentarismo español van a resentirse. Nos hemos quedado con una sola mujer con arrestos en lo alto de la política. Irene Montero. El día que caiga, como ha caído Adriana Lastra, esto se va a complicar. Me atrevo, aún sin conocerla personalmente, a desearle paz y sosiego. Que no abandone la lectura. Que en breve saldrá publicada una nueva aventura de Mortadelo y Filemón, del genial Ibáñez. Que supere con el estudio la profundidad de su pena. España ha perdido a una gran mujer, y me atrevo a modificar el pareado de Yguals de Izco en homenaje a su desgraciada ausencia.

Los pajarillos, junto al Congreso,

Sueñan sus muslos con embeleso.

Con la poesía, todo es posible.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía 3 de septiembre de 2021
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