El bufón oficial ya se ve en el paro
Broncano dice que las elecciones serán en marzo y da por descontado que su benefactor tendrá que hacer la maleta... el barco se hunde
En 1904, el matemático francés Henri Poincaré enunció la conjetura que lleva su apellido. Durante todo el siglo XX nadie logró demostrarla y en el año 2000 la incluyeron en los llamados Problemas del Milenio, con un premio de un millón de dólares para el superdotado que la resolviese.
Lo logró un excéntrico matemático ruso, Grigori Perelman, un cerebro judío de aspecto desgarbado, con pelo y barba luengos y de 36 años por entonces. Constituyó una proeza muy celebrada, que tuvo un epílogo de novela, pues el peculiar y muy sensible Perelman abandonó las ecuaciones y se recluyó en un humilde piso de San Petersburgo con su madre y su hermana. Hoy apenas se sabe nada de uno de los hombres más inteligentes del mundo.
Perelman resolvió la conjetura de Poincaré, pero hay muchos enigmas que continúan si respuesta. ¿Dónde estaba la legendaria isla de Avalón, forja de la espada Excalibur del Rey Arturo? ¿Por qué se trazaron en Perú las sorprendentes líneas de Nazca? ¿Cuál era la identidad de Jack el Destripador?... Pero todos esos enigmas palidecen ante el siguiente: ¿Cómo puede ser que David Brocano le haga gracia a alguien?
Lo he intentado dos veces, en sesiones que nunca pasaron del cuarto de hora, porque ya no aguantaba más. Me encontré con un tipo alto de ojos saltones balbuciendo paridas adolescentes sin gracia y haciendo preguntas soeces y facilonas. El ingenio era nulo. Lo que pretendían moderno se quedaba en chabacano, o directamente cutre. Pero cada año nos obligan a pagarle 3 millones con nuestros impuestos, pues fue colocado en TVE por dedazo del mismísimo Sánchez como su cómico de cabecera. Es el bufón de cámara del presidente.
Ahora todo el mundo es muy valiente, porque Sánchez ya huele a chamusquina. Existen varios programas que lo vapulean con gran éxito de audiencia, presentados por figuras que hace solo dos años no osarían a toserle. Pero hubo un tiempo en que eran contadísimos los espacios donde asomaba algún pellizco crítico. El de Pablo Motos suponía un pequeño oasis puntual, para irritación de Mi Persona, que ordenó contraprogramarlo colocando a la misma hora a Broncano, un seudo cómico del correcto credo. Al principio la jugada le salió bien. El antídoto funcionaba. Pero el humorista sin humor ha acabado desinflándose.
Se ha presentado la nueva temporada de TVE y aquello parecía un velatorio. Broncano reconoció que se le puede acabar pronto una bicoca que le reporta más de 21.000 euros por velada. «Temo que esta sea mi última presentación en TVE. No nos engañemos, todos sabemos lo que podría pasar según lo que suceda en las elecciones de marzo», explicó en clara alusión al cambio de Gobierno que viene. Sorprende que el seudo cómico incluso adelanta la fecha de los comicios. Tal vez lo sepa en su calidad de ministro sin cartera del PSOE.
Se vislumbra el hundimiento. Alcaldes que quieren sobrevivir se suman a las manifestaciones de apoyo a Ceuta, que en realidad eran también protestas contra Sánchez. Los tertulianos más entusiastas van aguando su jabón y dejan caer alguna sutilísima crítica. La farándula que ha chupado del bote estos ocho años se prepara para dejar de facturar a saco (esperemos que esta vez el PP no haga lo de siempre y no siga financiando a la cultura y la artistada de la izquierda y el nacionalismo). Personajes públicos comienzan a atreverse a salir del carril, como el gran Dani Olmo, apoyando a Ceuta en un homenaje que le han tributado en su Tarrasa natal. Los integrantes de la coalición regresista van soltado lastre con Sánchez y en el Congreso han culpado abiertamente a Marruecos de la invasión de Ceuta. Margarita, que es la más lista, marcaba terreno y a ratos no aplaudía al divo, mientras los otros ministros se quemaban las manos palmeando.
La nave se hunde, con el capitán Ahab atado al palo mayor y fuera de sí. Sabe que si llega al naufragio la próxima orilla podría ser el banquillo, o incluso lo que viene después...