¿Qué pretende Sánchez?
Como miente sin parar, el que haya dicho más de una vez que «por supuesto que habrá elecciones en 2027» me hace intuir que no piensa convocarlas. Y Ceuta es la clave
Con este presidente de las primeras veces es muy difícil comprender lo que pasa por su cabeza. A qué juega cuando hace cosas incomprensibles. Anunció en las Cortes la desclasificación de todos los informes de Inteligencia sobre la invasión de Ceuta («migración» según él) y tras días de demora, finalmente presentó unos documentos que desbaratan absolutamente su línea argumental. Pero Sánchez está tan desequilibrado (psiquiátricamente) que todavía se cree que puede reconstruir un relato que haga verosímil su mentira. El problema es que ya no se lo compra ni El País. Que ya es decir. Le queda La Vanguardia y otros «diarios digitales» a sueldo. Hasta en los servicios informativos de RTVE suenan tambores de guerra por permitir que una entrevista al presidente del Gobierno no la hagan redactores de los informativos sino contratados externos bien instruidos en el masaje que necesita el líder.
La pregunta es qué objetivo tiene Sánchez. ¿Qué pretende? Es evidente que lo que busca por encima de todo es permanecer sentado en La Moncloa. Decíamos hace un par de días que el auto del Supremo dictando medidas cautelarísimas para suspender el derecho a voto de los nacionalizados por la vía exprés quizá hiciera ver al presidente que continuar la agonía podría generar un resultado electoral todavía peor. Pero eso sería en el supuesto de que convoque elecciones. Como miente sin parar, el que haya dicho más de una vez que «por supuesto que habrá elecciones en 2027» me hace intuir que no piensa convocarlas. Y Ceuta es la clave.
Es evidente que durante más de cuarenta días el Gobierno ha dejado pudrirse la situación allí. Y ahora ya sabemos que esto no tiene solución a corto ni medio plazo. No sólo no la tiene, sino que va a ir a peor y eso es lo que quiere Sánchez.
Yo creo que lo que busca el presidente del Gobierno en esta hora es la declaración de un estado de alarma, excepción o sitio, tal y como establece la Constitución en el artículo 116. Y según el punto 116.5 «No podrá procederse a la disolución del Congreso mientras estén declarados algunos de los estados comprendidos en el presente artículo, quedando automáticamente convocadas las Cámaras si no estuvieren en período de sesiones. Su funcionamiento, así como el de los demás poderes constitucionales del Estado, no podrán interrumpirse durante la vigencia de estos estados». Es decir, si se declara alguno de estos estados, España no podría convocar elecciones. Porque para eso hay que disolver las Cortes.
No sé usted, pero yo veo muchas razones para que los partidos que sostienen al Gobierno hoy puedan querer recurrir a esa fórmula de excepción. Ya han entrado en la deriva sanchista de no respetar los principios más elementales de la democracia. Los estados de alarma, de excepción y de sitio requieren una mayoría parlamentaria que coaliciones como Sumar o partidos como Junts, abocados a un desastre electoral, es más que probable que quieran dar a Sánchez. Y el PNV ni digamos, ante el riesgo de que, si fuerzan la disolución, el PSOE pacte con Bildu y le dé las llaves de Ajuria Enea.
Pónganse en lo peor. Sánchez ha dicho que habrá elecciones en 2027 y sospecho que eso quiere decir que no las habrá.