Guardiola también era mentira
Dicen que es el mejor de la historia, pero sobre dos de los tres equipos que ha entrenado hay sospechas de corrupción. Si el City infló las cuentas para ganar títulos, está por ver en qué influyeron los millones que el Barça pagó a Negreira
La Premier League sí vela por la limpieza del fútbol. El Manchester City ha sido declarado culpable de 114 de los 115 cargos que se le imputaban por saltarse el fair play financiero durante nueve años, lo que demuestra que hay países en los que vulnerar la ley tiene consecuencias, por mucho que quien la incumpla sea uno de los clubes más importantes de la competición. Falta aún conocer la sanción que recaerá sobre los citizens, que podrían ser descendidos de categoría o ver cómo les arrebatan todos sus títulos, pero la simple condena ya demuestra que Inglaterra está años luz por delante del fútbol español en cuanto a limpieza y justicia.
Los ingleses decidieron no mirar para otro lado cuando las finanzas del City llamaban más la atención que los neones de un bar de carretera. En el Etihad Stadium, los millones entraban y salían a la orden del jeque, para regocijo de Txiki Begiristain y beneficio de Pep Guardiola, al que siempre le salían las cuentas a la hora de fichar. No importaba si un verano se gastaban 100 millones en un central, porque siempre quedaría saldo para un interior derecha de 125 y un mediocentro de 80 como propina. Algo olía a chamusquina en Mánchester, por mucho que Guardiola afirmara que a él le habían prometido que todo era legal y amenazara con marcharse si algún día se demostraba que habían incumplido alguna norma. Se fue cuatro meses antes de que los declararan culpables. Será casualidad.
La época gloriosa de Guardiola en el Manchester City quedará ya manchada por la sombra del dopaje financiero, por mucho que no estén investigando todos los años que el catalán ocupó el banquillo. Muchos hablan de que es el mejor entrenador de la historia, pero la realidad que el relato no suele tener en cuenta es que ha militado en tres equipos y sobre dos de ellos hay sospechas de corrupción. Si el City parece que ganó títulos a base de inflar las cuentas, aún está por ver en qué influyeron los 8,4 millones de euros que invirtió el Barcelona en pagar a Negreira. Pero esa cuestión, por muy evidente que sea su respuesta, quedará sin esclarecer porque el fútbol español ha decidido pasar de puntillas sobre ella. Mientras la Premier League ha mandado un mensaje claro al resto de clubes con su investigación sobre el City, en España se optó por mirar para otro lado. Aquí, la justicia es secundaria si está el Barcelona de por medio. Cuando están otros, les falta tiempo para llevarse las manos a la cabeza.