Cartas al director
La dignidad de los hombres
Lo que más me divierte es llevar una vida sencilla, sin adornos ni excesos. Solo tengo dos aficiones, la simplicidad y el arte de la tauromaquia. También me gusta leer, pero leo y soy uno que escribe para sentirme bien. No sé si impresiono a mis amigos, pero yo si salgo impresionado de haber podido realizar un día y una noche más mi ritual de felicidad.
Tener lo que quieres es fácil. Es mucho más difícil preguntarte lo que te agrada y no hacerte el pretencioso, fingiendo que es otra cosa. De un tiempo a esta parte escribo para respirar, leo aquello que ya no se publica, porque ahora somos un país sin ideas ni poetas. Hemos condenado de una manera cobarde a escritores, filósofos, pensadores y poetas. Si la vida se construye a costa de perder la cultura y las raíces civilizadoras, entonces, España y los españoles solo viviremos nada más que de prestado. La política lo está cambiando todo. Para mal.
Cuando habla el presidente Sánchez, leo un tebeo de Roberto Alcázar y Pedrín. Hace tiempo que se me fue esa ilusión que ponen, los que no leen, por los políticos. Yo estoy con la literatura, frente a los reaccionarios o los oscurantistas que se quieren imponer con un totalitarismo bárbaro para excluir al diferente. ¿Por qué hay gente así?
¡No será por la falta de moral y el derecho! La política los está batiendo en retirada. La dignidad humana de los hombres no se alcanza hasta que no penetran moral y derecho, que son ahijadas de la libertad, porque el derecho y la moral vienen al mundo a poner orden.
El orden da libertad y justicia, con la verdad. El responsable del estado moral de una nación es el Gobierno que está en el poder. Si el poder se ejerce sin moral y mintiendo, desaparece el derecho y la justicia, convirtiéndose en una anarquía dictatorial, sin cultura ni principios…