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Cartas al director

La exigencia, pilar de la democracia

Yolanda Díaz ha vuelto a afirmar en el plató de Vamos a Ver que «todo el mundo puede ser político», un discurso que, si bien apela a la igualdad, simplifica una realidad compleja. Gobernar no es un acto simbólico ni un mero ejercicio de voluntad popular: es una responsabilidad que exige conocimiento, capacidad y rigor.

En una sociedad donde para tareas elementales se requiere formación, resulta contradictorio renunciar a exigir preparación a quienes legislan y administran recursos públicos. La igualdad de oportunidades no debe confundirse con la ausencia de exigencia; esa confusión erosiona la calidad democrática.

James Madison, padre fundador estadounidense, advertía que «una democracia requiere un sistema que filtre la ignorancia y la demagogia para elegir a los mejores». Su lección permanece vigente: solo una política fundada en la competencia y la responsabilidad asegura la dignidad del Estado y protege al ciudadano.

Reducir la política a un espacio sin requisitos es sacrificar la esencia misma de la democracia y condenar al pueblo a pagar las consecuencias.