Cartas al director
'Torneos' medievales
Más allá de la indumentaria partidista de rigor, llegaron a los torneos medievales sin ninguna orla acreditativa, pero a medida que los lances se iban sucediendo, un espíritu de titulismo sin cuartel se asentaba sobre la arena, de tal forma que al finalizar la competición, castillos del más rancio abolengo de la nobleza terminaron por acoger los denodados esfuerzos y habilidades de los partícipes en las luchas políticas de una Edad Media revivida.
Cierto es que desentonan con el ambiente prestablecido, mas ni cortos ni perezosos, recabaron por activa y por pasiva toda suerte de enlaces de árboles genealógicos con la finalidad de emparentar sus huesos con algún ilustre apellido o, lo que es lo mismo, con unos saberes y conocimientos a los que no pudieron o supieron llegar.
Y, sin embargo y aun con estas cojeras, la excelencia y la importancia del arte de los torneos dialécticos les catapultó a ser nombrados y titulados con las distinciones más excelsas, hasta que el barro y la verdad les engulló.