Cartas al director
Poder divino
El sistema ha necesitado de años de retoques hasta conseguir configurarse como estaba previsto desde un principio. Que nuestro voto en unas elecciones nos confiera el poder de elegir a quien nos gobierna nos confiere también el de haber delegado el poder divino de decidir sobre nuestra existencia en manos de dos humanos que llegado el momento decidirán, al iniciar una guerra nuclear, cuál y cuándo llegará nuestro final, lo cual nos convierte en fervorosos seguidores de nuestra ideología e irreverentes seguidores de nuestras creencias religiosas. Si mañana llegara nuestro fin a manos de una anunciada guerra nuclear, la Humanidad habría puesto en manos del hombre, lo que durante siglos admitió estar en manos de Dios.