Cartas al director
Opa hostil contra lo masculino
Recientemente hemos vistos en los medios el intento de opa por parte del BBVA sobre el Sabadell y las consecuencias políticas que esto está trayendo. Pero hoy quiero hablar de otra opa.
A lo largo de la historia ha habido momentos en los que se ha escarnecido y perseguido la verdad. Con el «todo vale», «qué más da», poco a poco nos han convertido en una generación de cretinos impacientes que se conforma con tener un cuerpo danone o una mente petite suite. Así vemos gente que mariposea por el mundo, son seres del montón a quienes solo interesa el lado agradable y frívolo de las cosas.
Sabemos por la historia que donde el hombre se aparta de la fe, los horrores del paganismo se presentan de nuevo con reforzada potencia. Por eso, «si no recuperamos un poco nuestra identidad cristiana, no seremos capaces de hacer, frente a los desafíos de la hora presente». Ratzinger.
También en el campo religioso los hombres hemos perdido la auténtica espiritualidad masculina y la genuina conciencia masculina. Es necesario ejercer una oposición profética. En el coraje de la verdad está la mayor fuerza, aunque parezca que eso nos lleva a que nos encierren en un gueto. Si no nos hacemos uno en la fe, nos haremos uno en el sufrimiento. Que como decía una coplilla o dicho: «Vinieron los sarracenos y nos molieron a palos, que Dios ayuda a los malos, cuando son más que los buenos».
El pudor y bochorno de antes lo han convertido ahora en arrogante desafío. Incluso parece que los avergonzados deberían ser los otros, los que hasta ahora nos llamábamos normales. Según parece la mafia rosa domina grandes zonas de la literatura, la música, el cine, etc.
«Se quiere crear un modelo de hombre emasculado» y se proscribe y se persigue todo lo masculino. Hoy en día, en la sociedad occidental post-cristiana, la debilidad se ha convertido en una virtud. El hombre ideal, para los modernos, es el que se disculpa por todo, que piensa todo el día en cómo no ofender a nadie, evitando a toda costa el enfrentamiento y hablando siempre de diálogo y tolerancia. El peligro es que si los países occidentales se entregan al feminismo radical, enarbolando la debilidad como bandera, reduciendo sus Fuerzas Armadas a meras ONG, y convirtiendo a sus hombres en idiotas afeminados, los países que no han sido infectados por esta enfermedad mental nos verán como presa fácil y atacarán.
España está siendo utilizada como campo de experimentación de una ideología postmarxista que se caracteriza por su rebelión contra las raíces culturales de Europa, contra la antropología cristiana, contra la razón y contra la misma naturaleza.