El supuesto benefactor es enemigo del pueblo
Bruselas calla ante todas las tropelías que se producen en Europa contra las fuerzas conservadoras y nacionales, porque Bruselas es quien las fomenta y en gran parte perpetra
Llevamos años en esta deriva. Pero se acelera la sucesión de causas de alarma. En una semana se han acumulado escandalosos indicios de que en la Unión Europea las fuerzas que deciden la actuación de la Comisión Europea de Ursula Von der Leyen, las fuerzas de partido popular, partido socialista y verdes, están decididos a imponer medidas extraordinarias que impidan a la población de las naciones miembro ejercer su voluntad libremente. No solo multiplican sus injerencias en asuntos puramente internos de las naciones. Patrocinan aventuras antidemocráticas en todas las capitales donde ven peligro a su hegemonía.
Con el beneplácito de Bruselas, el nuevo gobierno de Hungria que es un producto creado, promovido y financiado por Von der Leyen, daba un golpe radical a las instituciones. Ha sido una catarata de leyes retroactivas, asaltos de sedes de la oposición, requisa de los ficheros, toma de los medios de comunicación con exigencias de autocrítica a sus responsables en plan Bujarin y otras medidas de excepción y hasta cambios constitucionales ad hominem.
Ha depuesto al jefe del Estado, porque le ha dado la gana al primer ministro Peter Magyar, el hombre de Bruselas, ha inhabilitado a una gran mayoría de los políticos del partido del anterior gobierno e impuesto una ley Orban para que Viktor Orban no pueda presentarse a las elecciones.
No ha habido por estos atropellos sin precedentes ni una queja, ni un lamento desde una Comisión Europea y un Europarlamento que han estado diez años acosando al gobierno Viktor Orban y a los húngaros con sanciones, difamaciones, descalificaciones e infundios acusándole falsamente de hacer lo que ahora está haciendo sin escrúpulos ni pudor y a cara descubierta, Peter Magyar, el hombre elegido por Bruselas para acabar con Orban.
En Alemania también han perdido en el gobierno toda la vergüenza cuando se trata de buscar fórmulas con las que impedir que llegue al poder el partido ya favorito de los alemanes, la Alternativa por Alemania que le saca diez puntos a la CDU en todo el país y que está ya rozando la mayoría absoluta en los dos estados federados en los que hay elecciones en septiembre, al principio en Sajonia Anhalt y al final de mes en Mecklenburgo-Antepomerania. Los ministros del Interior de los Länder han dejado claro que ya están coordinando con los servicios secretos medidas extraordinarias para hacer frente a las muy probables victorias por mayoría absoluta de la AfD.
No han dicho aun cuales pero nos podemos hacer una idea al ver que esta semana, la ministra del interior socialista de la Baja Sajonia ha inhabilitado a unos candidatos de la AfD en las próximas municipales con el argumento de que la mera pertenencia a este partido legal «levanta sospechas de anticonstitucionalidad». En la Alemania de los juristas, una ministra del interior se monta un argumento así y la impone sin que jueces ni nadie del resto de los partidos denuncien la abisma anticonstitucionalidad de la medida. Aún tienen tentación los socialistas, que están cayendo cerca del 10% y se van a un dígito, de pretender ilegalizar al partido que va hacia la mayoría en todos los estados y la mayoría absoluta en muchos de ellos.
La CDU sigue cayendo abrazada a estos socialistas y el incapaz, indeciso y mentiroso -al incumplir todas sus promesas electorales como un Pedro Sanchez cualquiera-, canciller Friedrich Merz es incapaz de dar el paso de abrir conversaciones con el partido que representa a todos los votantes que se han ido de los partidos tradicionales. Y se han ido a la AfD por su brutal fracaso y engaño en los pasados lustros que han llevado a Alemania a una terrible degradación con su delirio ecologista, su devastadora política energética y la invasión inmigrante que ha destruido seguridad, confianza y convivencia. El mes de septiembre será tremendo para Merz porque las victorias de la AfD harán insoportable la presión desde su propio partido de cambiar una política de alianzas que llevan al gobierno a la caída y a la alianza de populares y socialistas a la catástrofe irrecuperable. La AfD ha ofrecido a la CDU una alianza para hacer la política que Alemania necesita para frenar de momento el hundimiento con el permanente cierre de empresas, falta de motivación, depresión profunda de los agentes sociales y una inseguridad que mantiene a la población desencajada.
Las medidas antidemocráticas en Hungria y Alemania, como las que practica Donald Tusk en Polonia, otro protegido de Von der Leyen que ejerce un acoso brutal a los jueces, un estrangulamiento a los medios críticos y asaltos policiales a personalidades díscolas sin que Bruselas diga nada. Cuando al anterior gobierno conservador de Polonia, Bruselas lo acoso casi como a Hungria y lo estuvo saboteando y atacando con sus medios y fomentando a la oposición hasta que consiguió que perdiera hace cuatro años. Pronto habrá elecciones de nuevo en Polonia y las fuerzas nacionales que están en proceso de reordenación podrían hacer efímero el gobierno de Tusk/Von der Leyen. Aunque estos dos utilizarán todos los medio para impedirlo.
Bruselas calla ante todas las tropelías que se producen en Europa contra las fuerzas conservadoras y nacionales, porque Bruselas es quien las fomenta y en gran parte perpetra. Son muchos factores. El pánico ante el crecimiento de la AfD, el horror ante la probable victoria de Le Pen, el absurdo de que en Austria el FPÖ, con el 40% de los votos esté marginado del poder mientras tres otros partidos sobreviven agonizantes en un gobierno sin mayoría ya, en parálisis permanente, el crecimiento de las fuerzas patriotas en todo el este.
Todo ello está haciendo cada vez más posible el final de esta aventura fracasada que ha sido el proyecto socialista ecologista y de centralismo autoritario y antinacional. Cada vez ha sido más irracional, cada vez más intervencionista en un atentado pya ermanente contra la subsidiaridad, con cada vez mayor abuso y usurpación de competencias y soberanía y agresión permanente a la libertad de expresión por parte de la Comisión Europea y sus tentáculos.
Y, por supuesto, la Comisión Europea ha callado ante una España maltratada, atropellada y saqueada por un gobierno criminal cada vez más abusador al que ha estado subvencionando con generosidad durante todos estos años. Le ha ayudado además a dar credibilidad a su estafa permanente de estadísticas, datos falsos, manipulación de la información y abuso sistemático. Ha sido un pacto de beneficio mutuo que ha funcionado para dos personajes sin escrúpulos ni límites. España está en una profunda crisis, en un empobrecimiento vertiginoso y un colapso de unas infraestructuras sobrecargadas además de unas instituciones secuestradas por un gobierno abiertamente delincuente y enemigo de toda verdad.
Pero la Unión Europea, en vez de denunciar y combatir el escandaloso comportamiento de un gobierno acosado por la justicia por su trayectoria intensamente criminal, está volcada en crear instrumentos para defender a los gobiernos de la mayoría socialdemócrata contra las fuerzas nacionales que gozan cada vez de mayor favor popular. Con la bunquerización de su mayoría menguante, la UE es un aliado objetivo de Sánchez y PSOE aunque él cayera, protegerá al partido criminal que es hoy el PSOE para imponer una alianza entre el Partido Popular y los socialistas e intentar la marginación a VOX. Como lo van a intentar hasta el final en todos los países frente a las fuerzas patriotas. En este sentido puede decirse hoy que la Unión Europea se ha convertido ya en el enemigo del pueblo.