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Cartas al director

La impotencia de un Rey

El único sentido que puede tener hoy en día la corona es la de ser un referente moral para el resto de las instituciones públicas del Estado y no solo con sus actos como se da por hecho, sino también con sus discursos.

Que el Rey no se haya dignado a condenar la corrupción en su discurso de navidad de este año con los casos que se han dado tanto por parte del gobierno como por parte del partido socialista me parece intolerable.

Hay mucha gente que se está dejando la piel luchando contra la corrupción en España, la UCO en primer lugar, así como jueces, fiscales, secretarios judiciales, y todos ellos se merecen como mínimo el reconocimiento explícito del Rey.

No es el momento de vaguedades para referirse a situaciones hipotéticas, máxime cuando en otros discursos navideños, este mismo rey sí condenó la corrupción tanto la de su familia como la del PP.

Y si el Gobierno ha sido quien ha impuesto este discurso y la Casa Real no ha tenido el valor suficiente para imponer el suyo, es una prueba más de que este gobierno de corruptos está utilizando todas las instituciones que están a su alcance para imponer un régimen bolivariano de absoluta impunidad.

Javier Sanz Gómez

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