Cartas al director
La singularidad de la financiación para Cataluña
«La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas». Artículo 2 de la Constitución.
La financiación de las comunidades autónomas, del régimen común, se rige por la Constitución y su propia ley orgánica.
Básicamente, encierra varios principios esenciales, y de entre ellos, la igualdad y la lealtad de cada Comunidad con el conjunto del Estado, en lo que respecta su propia financiación y la «solidaridad entre todas ellas». No es una opinión, es la Ley.
En este sentido, solidaridad es incompatible con «singularidad» y «ordinalidad».
Los diferentes territorios que componen el complejo Estado español no son iguales históricamente. La diversidad es su característica principal y sus fuentes de riqueza y de ingresos. Por esas razones, el artículo 2 de nuestra Constitución consagra como principio básico la «solidaridad», que no es otra cosa que las comunidades autónomas más ricas deben asumir la necesidad de contribuir al sostenimiento del conjunto del sistema. Navarra y el País Vasco, desde el siglo XIX, y por razones históricas, tienen su propio sistema, el del cupo. Pero es una excepción, que no puede ser extensible al resto de territorios.
Eso lo debe de saber Pedro Sánchez y Maria Jesús Montero. Además, cualquier cambio requiere un consenso en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde están representados todos los consejeros de las CCAA con la representante del gobierno central.
En este sentido, el acuerdo político entre Pedro Sánchez y el representante de ERC es algo impresentable. Por mucho que el presidente del gobierno necesite su apoyo para su propia subsistencia. Y María Jesús Montero, andaluza y candidata de su partido a la presidencia de Andalucía, también lo sabe.
Mezclar interés electoral con gestión es como sumar el agua al aceite y ya sabemos el resultado. Si no lo entiende, que lea a George Orwell y su obra 1984. Aparte de que se instruya más en la Constitución y en la legislación española, que falta le hace. Le sobra propaganda y le hace falta responsabilidad.
Respecto a Sánchez y sus cortinas de humo, ya está bien servido. Ni socialista, ni progresista, es un oportunista y un retrógrado, que no cree en la igualdad.