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Cartas al director

¿Por qué mueren los inocentes?

«Subirse al carro es muy fácil... bajarse... ¡ni a empujones!»

Eso es lo que está pasando en los actuales centros de poder del PSOE.

¿Dónde irían muchos de ellos si les quitaran el puesto?... Seguro que se pasarían una buena temporada en las listas del paro...

¿Por qué? porque han ocupado puestos «a dedo», sin conocimientos técnicos de las parcelas que su cargo exige...

Pero, lo más destacable es "no saber renunciar responsablemente y libremente de aquello que uno no conoce, ni sabe desarrollar, asumiendo las consecuencias de sus decisiones.

Estamos viviendo, por desgracia, de las decisiones de algunos de los posibles citados más arriba: no asumen aunque el peso de los muertos señale a todos como desconocedores del área que dirigen sin saber asumir la responsabilidad.

Hoy, los españoles multicolores, no sólo los del PP, lloran de rabia, en silencio, ante las puertas del trabajo... lloran y piden que los responsables, por comisión u omisión, dimitan y se vayan a trabajar al campo (difícil porque lo han destruido), al transporte (difícil porque no han sabido cubrir las vacantes), a la construcción (difícil porque destrozaron la Formación Profesional), a la enseñanza (difícil porque sólo aprendieron a inducir sus ideas políticas, «porque sí»).

Solo, ante mi viejo ordenador, seco mis lágrimas de impotencia ante tanta podredumbre de los técnicos «intelectuales políticos»... ante tantos comisionistas ladrones de la salud ajena... ante los pisadores de la fe sincera de muchos ciudadanos, silenciados con desprecio y destrucción física de su Fe, impresa en sus templos, conventos, hogares y sobre todo en el interior de cada individuo, persona y creyente.

Quisiera estar alegre y sentir el bienestar de todos mis prójimos, pero... lloro por mi silencio y la cobardía social de muchos ciudadanos.

El Señor acoja en su seno a todos nuestros hermanos, fallecidos en el terrible accidente de los trenes de alta velocidad... ¡Que María, nuestra madre, seque sus lágrimas y les llene de paz, sin rencor!

¡Que los políticos aprendan a dimitir y a pastar en la tierra que ellos labren y suden!

Ángel Alonso Pachón

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