Cartas al director
Y la catástrofe llegó
Fue cercanías en Madrid, porque cualquier incidencia vale en contra de la Comunidad de Madrid, en contra de Ayuso, sin importar los quebraderos y las obligaciones de los viajeros, obligados a deambular por terraplenes y descampados.
Y ahora llega la catástrofe ferroviaria de Adamuz.
Sánchez lo eligió para eso, para destrozar España y Puente (con aspecto de orangután) está cumpliendo.
Su «guerra de guerrillas» en «redes» es algo más. Sus intervenciones son insultos, bajezas, a quienes van dirigidos. Para eso le fichó Sánchez.
A Sánchez no le importa en absoluto la red de ferrocarriles, como tampoco nada malo que le ocurra a la infraestructura española. Odia a España y solo se vale de ella. Sus expresiones de condolencia son solo impostura y para la galería y se aprovecha de las catástrofes para prolongarse en el poder.
Puente, servilmente, sigue ese camino. Una prueba de todo ello es la reducción de la velocidad después de afirmar que no había problemas.
Es insultante, ofensivo hacia los maquinistas que Puente afirme que la huelga programada «sea producto de su desánimo», sin reconocer responsabilidad alguna. Ese es su estilo: Ninguna explicación de lo sucedido y es que, aparte de utilizar su cargo para «combatir por las redes», no sabe nada de su cometido ferroviario. No está en sus «planes» atender las denuncias sobre la inseguridad de las vías de los maquinistas.
El ministro de Transportes de Grecia dimitió al día siguiente de un accidente similar: «Es lo mínimo que puedo hacer por respeto a las víctimas»: Esto en el sanchismo no existe. «Hay que aguantar».
Puente declara que su puesto «está a disposición del presidente», pero es que no se quiere ir y sabe que no le va a cesar. El que quiere dimitir, se va, así de simple. Otra cosa es que el jefe de la secta no le deje y él es una oveja más de la secta.
«¿Dónde están mis padres?», pregunta de la niña de seis años, que se ha quedado sin familia. Ni siquiera esa pregunta le altera su férrea disposición a seguir en la poltrona.