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Análisis económicoJosé Ramón Riera

El efecto Irán se va a comer la mitad de la subida de los salarios en el primer trimestre

El Gobierno estaría recaudando mucho más por IVA, por Impuestos Especiales, por IRPF y por Cotizaciones Sociales. Llegar a fin de mes se va a convertir en una escalada al Himalaya, para todos, menos para algunos

Ya saben que uno de mis temas favoritos, gracias a la persecución de Elena Manzanera a dos economistas, entre los que me encuentro, es analizar los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Hoy toca el IPC, porque este no es mi IPC, porque me lo han vuelto a cambiar.

Oficialmente, el cambio no tocaba hasta el cierre de 2026, pero lo han adelantado un año, porque Eurostat quiere tener mejor controlada la inflación. Y para cumplir con las «nuevas normas internacionales», han decidido dar un cambio brutal al IPC europeo, donde se han modificado ponderaciones, se ha incrementado de 12 a 13 el número de grupos y se ha reducido la cesta de productos de 955 a 487, con lo cual, muchas de las desagregaciones que teníamos han desaparecido. Pero eso sí, a nadie se le ha ocurrido que sería bueno tener un año de transición y mantener dos series paralelas.

Claro que si le preguntamos a los burócratas de Bruselas como Valdis Dombrovski, seguro que nos diría la «patufada» de que sería mucho trabajo el tener que mantener dos series, a lo cual se le debería responder, que para eso les pagamos: por trabajar.

Así que ya tenemos un IPC que, con respecto al anterior, se parece como un huevo de codorniz a un huevo de brontosaurio, es decir, en nada.

Así que, Sra. Manzanera, se lo estoy poniendo fácil para que vuelva a hacer un comunicado de prensa, tan agradable como el anterior, porque hoy me la voy a jugar a espadas a acertar algo que no es fácil. Esto es que la repercusión del conflicto entre Israel y Estados Unidos con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.

Para ello es importante, primero, que veamos donde estamos en el nuevo IPC, que ahora tiene como base el 31 de diciembre de 2025, con los 13 subíndices, en lugar de los 12, y con una cesta de productos reducidos a la mitad. Con lo cual más vale que hayan acertado con la cesta porque a estas alturas reducir en lugar de ampliar puede tener consecuencias muy negativas tanto al alza como a la baja.

El IPC en el último año ha crecido un 2,3 %, aunque hay que destacar que en el mes de febrero creció en un 0,4 %. Y en esta subida tiene una parte de culpa el decimotercer subíndice, que se llama Cuidado personal, protección social y servicios diversos, ya que se incrementó un 3,4 % sobre el año pasado, que no existía, pero que en este caso si han podido recalcular, ha habido tiempo, recursos y dinero para hacerlo. La verdad que podría aplicarse al Presidente del Gobierno que siempre va rodeado de personal que le cuida, que le protege y que le presta servicios diversos.

Los Restaurantes y Hoteles, junto con la Bebidas Alcohólicas, son los dos grupos que más crecen, más del doble del Índice General. Hay dos grupos que bajan: Vestido y Calzado, por el fin de las rebajas y que está muy lejos del 100 que equivaldría al 31 de diciembre; y el sector Informático y de Telecomunicaciones, que está casi igual que en diciembre.

Fíjense ustedes en Alimentación: 92,284, es decir casi un 8 % por debajo de diciembre, porque el mes que viene lo van a ver ustedes mucho más alto. Y el Transporte, que está en 100,4, que se va a disparar.

A la fecha en la que escribo este artículo, 15 de marzo de 2026, el barril de petróleo se encuentra en 103 dólares, lo cual supone una subida de casi el 50 % sobre el cierre de febrero. El gas natural se ha ido a casi 50 euros el megavatio hora, lo cual supone otro casi 50 % de subida. Y la electricidad se ha ido a 100 euros el megavatio hora, que supone una subida del 25 %.

Con esta situación me he permitido hacer cuatro posibles escenarios de subida estimada de este subgrupo: Moderado, una subida a final de mes del 20 %; Conservador, que la subida se vaya al 30 %; Severo, en el que la subida llegue al 40 %; y, por último, Catastrófico, que la subida sea del nivel en la que estamos ahora un 50 %. Aquí tienen los resultados:

En un entorno moderado y sin que afectase, ni a los alimentos, ni al transporte, ni a ningún otro grupo, la subida en marzo sería de un punto. En un escenario Conservador, sin afectar a nada más esta subida, un 1,4 %.

En un escenario Severo, la subida del IPC sería de 1,9 puntos. Y en un escenario Catastrófico, la subida del IPC sería de 2,4 puntos.

Todo esto con un gobierno durmiente, que no quiere tomar medidas, que no quiere bajar los impuestos a la electricidad, ni a los carburantes y que sigue sin querer deflactar los tramos de recaudación del IRPF.

Ojo que, aunque nos vayamos al Moderado, una subida en un mes del IPC del 1 % supone que, en el primer trimestre del año (1,4 %), esta subida se habría comido más del 50 % de la subida de los salarios de los empleados públicos, de los trabajadores de este país y de los pensionistas.

Pero eso sí, el Gobierno estaría recaudando mucho más por IVA, por Impuestos Especiales, por IRPF y por Cotizaciones Sociales. Así que mucho ojo con la que se nos viene encima, porque llegar a fin de mes se convierte en una escalada al Himalaya, para todos, menos para algunos.

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