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Análisis económicoJosé Ramón Riera

El escudo social es un camelo: estamos en el puesto 12 de la UE en ayudas del Estado a los hogares

España está muy por debajo de la media europea en gasto público individual, ese gasto que llega directamente a los hogares en forma de servicios como la sanidad, la educación o determinados servicios sociales, excluyendo pensiones y paro

Eurostat acaba de publicar una estadística que creo que es muy interesante y que merecen ustedes conocer y entender.

Se llama Gasto de Consumo Individual del Gobierno de un país. Este dato tan rimbombante, no es otra cosa que un dato que se saca de la Contabilidad Nacional y que mide el valor de los bienes y servicios que un Estado proporciona directamente a los hogares, bien gratis, bien a precios muy bajos.

Esto es lo mismo que decir cuanto «consumen» los ciudadanos de un país a través de los servicios público que pagan los Estados. En este «consumo» están partidas tan importante como la educación y la sanidad pública, los servicios sociales tales como dependencia, guarderías, apoyo a colectivos vulnerables, vivienda de protección social y otros más. Aquí, para que lo tengan claro, no se incluyen ningún tipo de transferencias de dinero, es decir, no están las pensiones, ni las prestaciones por desempleo.

Esto es así no porque yo lo diga o esté de acuerdo con ello, sino porque aquí lo que se mide es el esfuerzo de un Estado en bienes y servicios que se prestan directamente a las personas que habitan en un país.

España es la cuarta economía de la Unión Europea y, según Pedro Sánchez, vamos como un cohete y somos la punta de lanza del crecimiento de la Europa.

Somos un país, siempre según el discurso del Presidente, que ha desplegado un escudo social nunca visto que nos coloca como el faro que ilumina el mundo en todo tipo de medidas de cobertura para los españoles.

Pero todo esto, sin embargo, se cae cuando nos comparamos con los miembros de la UE. Resulta que España está muy por debajo de la media europea en gasto público individual, es decir, en ese gasto que llega directamente a los hogares en forma de servicios como la sanidad, la educación o determinados servicios sociales.

Por eso, entre otras razones, somos el país de la UE con mayor tasa de pobreza y exclusión social

Por eso, entre otras razones, somos el país de la UE con mayor tasa de pobreza y exclusión social, que está en el 25,7 % y en el caso de los menores de 18 años, supera el 34 %, que tenemos más de 12,5 millones de personas en ese entorno y que hemos bajado una décima en el último año.

Así que para que vean ustedes lo que dice la Agencia Estadística de la Unión, Eurostat, con los datos que le ha facilitado el INE de Manzanera, que ya sabemos que utiliza la técnica de Tezanos para darle placer y satisfacción al líder de la Moncloa, he preparado esta tabla en donde se ve que nos gastamos per cápita, que puesto ocupamos y que diferencia tenemos con la media de la Unión Europea:

Los datos son muy claros. Mientras la media de la UE se sitúa en 4.250 euros por habitante, España apenas alcanza los 3.200 euros, es decir, 1.050 euros menos por persona. La diferencia es aún mayor si la comparación se hace con la Eurozona, donde el promedio asciende a 4.730 euros. Vamos que España gasta 1.530 euros menos por habitante que el conjunto de sus socios del euro y repito, somos la cuarta economía de la región.

Esto quiere decir que, para que España liderara el escudo social, debería situarse al menos entre los 5 primeros de la UE.

Pero esto no es lo que está pasando, ocupamos el puesto 12 de 27, justo en la frontera entre los países de gasto medio bajo, que son los que están negativos con respecto a la media

Por delante se encuentran no solo los nórdicos, Suecia, Dinamarca y Finlandia, sino también Países Bajos, Irlanda, Bélgica, Austria, Francia y Alemania. Incluso Italia, con la «extrema derecha» de Meloni, supera a España con 3.430 euros por habitante.

La narrativa del «escudo social» se cae cuando vemos que España gasta menos que la mayor parte de las economías importantes y que ocupamos una posición muy similar a la de Malta, Eslovenia o Chipre que a la de Francia o Alemania e incluso Italia.

La diferencia de 1.050 euros respecto a la media europea no es un detalle simplemente económico, es un problema estructural. Esto significa que por cada ciudadano, España invierte un 25% menos que el promedio de la UE en servicios públicos individualizables. Y si la comparación es con la Eurozona, la diferencia es todavía mayor y llega al 30%.

Nuestros gobernantes nos podrán decir lo que quieran, pero la realidad es que el gasto político, que en 2024 superó los 185.000 millones y que posiblemente llegue o supere los 200.000 millones en 2025, nos lleva a que la ineficiencia de nuestro gasto público se note claramente en un indicador como este, que en definitiva nos muestra que estamos a más de 2.400 euros por habitante de diferencia con los alemanes y franceses, que reciben de sus estados 5.660 y 5.670 euros por habitante. Mejor no nos comparemos con los nórdicos porque quedamos a la altura del betún.

Vamos que les quede a ustedes bien claro, España sigue siendo un país grande con un Estado del Bienestar pequeño.

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