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Cartas al director

¿El enemigo está dentro?

Un centenar de personas que se dicen católicas, o al menos cristianas escriben pretendiendo responder al mensaje (tuit) enviado a redes sociales por D. Jesús Sanz, arzobispo de Oviedo. En este, tras afirmar que los inmigrantes tienen nuestra agradecida acogida, se pregunta: «¿Cuántos podemos acoger?».

Los firmantes, sin embargo, muestran, no una discrepancia con el parecer de D. Jesús, sino que proceden directamente a insultarle, finalizando con la petición de que deje de avergonzar a «esta» Iglesia de Asturias –que supongo será la de «ellos»–. De este modo, aun presumiendo su buena fe, no se dan cuenta de que están colaborando con determinadas personas en una censura no sólo injusta, sino falsa.

La crítica es perfectamente posible dentro de la libertad de opinión tanto dentro del ámbito ciudadano como también en el ámbito eclesial, con relación a las cuestiones que son opinables, pero con argumentos y razones, no con insultos.

La dignidad la tienen las personas por ser tales, no por contar con un «papelín» o un certificado; pero si no queremos dejarnos llevar por un «buenismo» tonto ni por una política migratoria torticera de bastardos intereses, es preciso abordar un debate riguroso, serio y eficaz sobre inmigración, con «criterios de equidad y equilibrio» ( 298 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia).

Para ello, evidentemente debemos preguntarnos, en primer lugar: ¿Cuántos caben? Y más allá, si conviene distinguir entre los que vienen en función de nuestra cultura.

En definitiva, hay que partir de la verdad en datos, objetivos, medios, posibilidades de integración verdadera de los inmigrantes, para después adoptar las medidas necesarias de acogimiento real pues no podemos olvidar que sólo la Verdad nos hará libres (Jn, 8, 31-32).

José Luis Lafuente

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