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Cartas al director

Manrique y el espíritu de la Movida

Escribe Antonio Pérez en su periódico un bonito artículo sobre el guerrero y poeta Jorge Manrique («poeta metafísico» fue calificado por Cernuda, como señala el autor del texto), resulta más habitual de lo que nos creemos encontrar en diferentes culturas a hombres de armas que escriben poesía, tal vez porque su familiaridad con la muerte les permite sublimarla y acercarse a lo absoluto. Yo tenía una idea algo funesta de Manrique debido a que en el colegio me obligaron a leer las –magníficas– Coplas por la muerte de su padre, es un gran poema pero una elegía, al fin, una dedicatoria a un difunto y una reflexión sobre el paso del tiempo, la vejez y la muerte, no resulta muy atractivo para una niña.

Pero cuando leí sus obras completas esa imagen algo tétrica se volvió del revés y ahora le considero el primer autor pop en español y pienso que, de haber vivido en nuestros días, sería un icono de la Movida con una lírica poderosa y un espíritu transgresor, audaz, desenfadado y hasta bromista. El poema que dedica a su mujer Guiomar es delicioso pero me quedo con uno (me he llegado a reír leyéndolo) en honor a su propio mote: Ni miento ni me arrepiento (Conmigo sólo contiendo / en una fuerte contienda. / y no hallo quién me entienda / ni yo tampoco me entiendo). Es genial.