Cartas al director
Cuando la libertad tropieza
Es una mañana casi primaveral la del lunes 23F en Vitoria. Supongo que no al azar, Vox ha elegido esta fecha para convocar una movilización en su campus universitario. Pretende denunciar con ello la instalación de pancartas amenazantes al partido y a su presidente Abascal. Las autoridades autorizan la movilización. La Ertaintza por su parte, tremendamente impactada por el escándalo que le ocasionó su actuación en una protesta de Falange en Vitoria el pasado 12 de octubre, impone al claustro universitario la suspensión de las clases. Ella se encarga de cerrar los accesos desde primera hora. Transcurridos los hechos, ningún episodio violento ha sido recogido en un campus vacío de solemnidad. ¿Era precisa la anulación de las clases? Policía lo justificará señalando que se ha evitado la confrontación estudiantil con los de GKS, que fueron quienes hostigaron a la Falange y a la Policía el pasado octubre. Gazte Koordinadora Sozialista es una organización de jóvenes comunistas, escisión de las juventudes de Bildu. Ponen el acento en su comunismo, respecto del nacionalismo que en mayor medida define a la izquierda abertzale. Además, son mucho más activas en la actualidad. Son los artífices de las movilizaciones, pintadas y pancartas juveniles, fundamentalmente en Vitoria. Muy radicales en su expresión ciudadana, nos retrotraen en su puesta en escena a los años amargos en los que ETA mataba e imponía silencio, lo que está generando no poca contradicción y fricción con las oficiales juventudes de Bildu. ¿Pero era necesario cerrar el campus? Consideren ustedes mismos qué es lo que ha de primar, ¿si la seguridad ciudadana, o la atención académica a los ciudadanos? ¿Se ha ejercido la libertad de los estudiantes y su derecho a recibir las clases?
Hoy, ya de sobreaviso tras los incidentes de octubre, ¿podría la Policía haber solventado la incidencia sin la interrupción de las lecciones? ¿Quién ha salido victorioso de la absoluta paz de hoy? Yo creo que GKS es el ganador, que no ha tenido que hacer ni acto de presencia. El riesgo de la confrontación que podría haber propiciado la presencia de Vox no es en absoluto comparable al silencio y amedrentamiento que impone GKS en las aulas y pasillos universitarios cada día de cualquier curso académico desde que se destapó, allá en 2019. A mí me da más bien que la libertad ha tropezado hoy en Vitoria.