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Cartas al director

Morderse la lengua

El dicho representa un concepto bien entendido de mostrar moderación cuando se trata de hablar. Morderse la lengua es una expresión que describe la acción de callarse o contener las palabras que se desean expresar. Se utiliza cuando se busca evitar discusiones o conflictos, o cuando se reconoce que lo que se piensa o dice puede ser inapropiado o perjudicial. Se utiliza cuando se desea evitar una discusión o conflicto, o bien, cuando se reconoce que lo que se está pensando o diciendo puede resultar inapropiado o perjudicial. En tiempos electorales, la verborrea es lo más contrario a morderse la lengua. Lo que suele ocurrir es lo contrario a los políticos se llenan la boca de palabras, promesas que saben que no van a cumplir.

Desde una perspectiva psicológica, morderse la lengua puede verse como un acto de autocontrol y regulación emocional. Esta acción simboliza la habilidad de una persona para controlar sus impulsos verbales, especialmente en situaciones de estrés o conflicto. La estupidez actual es no caer en lo políticamente incorrecto.

Emocionalmente, morderse la lengua es una expresión que se utiliza para describir la acción de reprimir una emoción o pensamiento, especialmente cuando se trata de algo negativo o controvertido. Existen diferentes motivos por los cuales alguien puede optar por morderse la lengua. Puede ser por miedo a provocar una discusión, por evitar herir los sentimientos de alguien, o simplemente por no considerar que sea el momento oportuno para expresar nuestras opiniones o pensamientos.

Sin embargo, también puede ser una estrategia efectiva para evitar conflictos innecesarios o herir los sentimientos de los demás, especialmente en situaciones delicadas o en relaciones personales o laborales importantes. Pero no me cabe duda de que postverdad y corrección política representan otros tantos síntomas de época, y que deben ser estudiadas y comprendidas a la luz de los nuevos tiempos que han dado lugar a una nueva sociedad globalizada de la información y la comunicación, resultante de una profunda transformación debida sobre todo al desarrollo de la tecnología digital. El poder de los idiotas del que habla JL Cebrián como causa del caos que sufrimos.