Cartas al director
La tradición que heredamos
Ríos de tinta bañan estos días la prensa tratando de descubrir los porqués del (tan esperado) resultado en las últimas autonómicas, donde las derechas aseguran su hegemonía –casi intacta desde el 87–, los socialistas aguantan el tirón, los provincialismos se estancan y –lo que copa más titulares– las izquierdas alternativas desaparecen. No tengo respuesta a todos los interrogantes, pero sí una gráfica publicitaria que la Junta de Castilla y León insertaba en el XL Semanal el mismo día 15-M, que responde en gran medida a la mayoría de las cuestiones mencionadas.
En esa gráfica puede apreciarse la Corona de Espinas dispuesta según el contorno del mapa castellano-leonés, en cuyo medio unas letras purpuradas de estilo gótico bordan un texto que anuncia la Semana Santa. Al lado de la (sugerente) composición, un lema: «La tradición que heredamos es nuestra identidad generación tras generación».
Esta publicidad –no política, sí turística– demuestra algunos rasgos del genio carácter castellano y leonés que lo hacen escasamente compatible con el de aquellas formaciones políticas que se han empeñado en destruir las tradiciones heredadas que conforman la identidad de una región que no es sino la madre de España. El primer paso, pues, para la deconstrucción nacional es crucificar todo vestigio de lo que fuimos, renegar de nuestros padres y hacernos hijos adoptivos de ideologías ajenas a las nuestras para convertirnos en algo que ni somos, ni seremos.
Castilla y León ha enviado el mensaje, y el votante de buena fe pudo en algún momento saborear el fruto del programa social de esos partidos que hoy vomita, fue por motivos que ya se ha llevado el viento. Mismos aires soplan ya en todo el Poniente, donde el Árbol de la Cruz rebrota para cobijar la identidad que desean arrancarnos, lo que en votos se traduce en la descomposición de las formaciones a la izquierda de una socialdemocracia que, cual gusano de la manzana, se alimenta de aquellas.
No doy por sentado que el partido ganador haya captado lo expuesto; de hecho, los líderes autonómicos están pensando en clave nacional, razón por la que quizá se han estancado —o han decrecido— formaciones como UPL, Por Ávila o Soria ¡Ya!. Tampoco aprecio que la victoria conservadora haya sido demencial, pues si bien es cierto que la participación ha subido casi un 7 % respecto al 2022, un 34,3 % de abstencionistas conforman la segunda opción preferida por delante del PSOE (30,7 %). No obstante, los pronósticos obligan a coaliciones que pongan fin al reparto de poder en Aragón y Extremadura y sienten las bases de lo que será un nuevo Gobierno que deberá leer correctamente estos eventos si desea durar.