Cartas al director
Abba en la política española
Tengo para mí que el problema de las coaliciones de gobierno es que hay un partido político dominante –el ganador que, como resume una canción de Abba, se lo lleva todo. Y la realidad nos enseña que, efectivamente, the winner takes it all. Le pasó a Ciudadanos, que cuando Isabel Díaz Ayuso disolvió la Asamblea en 2021, también disolvió a Ciudadanos, cuyos dirigentes se hicieron acreedores del título de una película mítica Este poli es un panoli. Ahora le está pasando a Sumar, con el PSOE del doctor Pedro Sánchez llevándoselo todo pá el convento, y, lógicamente, es lo que teme Vox: que gobierne con el PP y, al final, en las próximas elecciones, se lo lleve todo el PP, el partido dominante.
Pero, en mi opinión, hay más. Porque a dicha realidad hay que añadir otra realidad mucho más cruda, consistente en que los jefes de gobierno pueden disolver y convocar elecciones libremente, por sorpresa incluso, como Ayuso hizo magistralmente en 2021. Vox ha comprobado que ser los segundones en un gobierno solo beneficia, por un lado, al partido dominante (Abba), y, por otro, a los consejeros, ministros y concejales segundones, mientras dure el mandato. El ejemplo actual más evidente es el de Yolanda Díaz, vicepresidenta de Sumar en el Gobierno del doctor Pedro Sánchez, que como ministra de Trabajo lleva una vida de Hollywood a costa de todos, mientras su partido Sumar está ya en causa de disolución. La ministra dirá cuando cese: «Que me me quiten lo bailao y a Sumar que se compre un peine».
Pero si Vox se leyese la Constitución y las leyes, vería que su temor es infundado. Y es que, en nuestra democracia de la Constitución del 78, si no estás de acuerdo con un gobierno, tienes la moción de censura. Un instrumento en el que el partido dominante es, curiosamente, el que pone la censura; y cuyo candidato no tiene límite de tiempo para criticar al gobierno y proponer medidas. Es lo que deberían haber hecho Ciudadanos, Podemos y Sumar: apoyar puntualmente, medida a medida, a los gobierno del PSOE, pero no entrar en sus gobiernos. Entraron, disfrutaron de los cargos los segundones, para, llegadas las elecciones, el partido dominante cantar en solitaria la mítica canción de Abba, the winner takes...