Cartas al director
Justicia divina
Ninguna guerra es justa. Los líderes siempre interpretan lo que el «ser supremo» desea, usando religión o seguridad como excusa. Lo vemos en la agresión actual con misiles y drones, donde persiste la invocación religiosa. Igual en la teocracia iraní: la misma fe justifica violencia, tortura y muerte contra su pueblo.
Los actores de esta guerra priorizan la victoria sobre la paz. En Europa, Ursula von der Leyen no convence. Su gestión de la crisis iraní, el rearme y los equilibrios institucionales han sido cuestionados por falta de liderazgo; los partidos la sostienen por falta de alternativas, pero precisan de una figura que dé la cara.
Hemos priorizado gasto en armas sobre inversiones ciudadanas. Europa eleva su cuota en defensa global, mientras se debate blindar lo social. Así defienden intereses privados –armamentísticos– por encima de los votantes.
¿A quién engaña esta clase política? La guerra avanza, y la paz llegará con devastación creciente. No es justicia divina, sino injusticia humana la que incendia el mundo. ¿Existirá algún siglo sin guerra, donde la paz predomine en el planeta? Soñar es lo único que le queda al ser humano.