Fundado en 1910

Cartas al director

El derecho a no ser un eterno adolescente

Tengo 18 años y acabo de empezar mi etapa como adulto, pero la verdad es que el futuro da bastante miedo. Se supone que ahora es cuando tengo que empezar a soñar con mi vida, con mis proyectos y con independizarme, pero solo hay que echar un vistazo a cualquier portal inmobiliario para que se te quiten las ganas de todo. Es frustrante. Por mucho que estudies o encuentres un trabajo, los números no salen por ningún lado. ¿Cómo vamos a independizarnos si el alquiler de un piso normal cuesta casi lo que gana un joven hoy en día al mes?

Al final, parece que nos obligan a vivir con nuestros padres hasta los 30 o a compartir piso con desconocidos para poder pagar las facturas. El problema no es que no queramos esforzarnos, es que el precio de la vivienda está por las nubes y nadie hace nada. Sientes que, hagas lo que hagas, siempre vas a ir a remolque porque la vivienda se va a comer todo tu esfuerzo. Si no se pone un límite a estos precios, a mi generación no nos están quitando solo las casas, nos están quitando las ganas de crecer y la esperanza de tener un futuro digno.

María Galera Sánchez

tracking

Compartir

Herramientas