Cartas al director
En defensa de la vida
El sentido común, el derecho natural, la ley divina, nuestra Constitución, la proclamación de los derechos humanos, nos hablan del derecho inalienable a la vida.
Parece mentira que todos aquellos que se consideran a sí mismos progresistas y defensores de los desfavorecidos proclamen como un derecho el aborto. Naciones como Francia lo han hecho constitucional y, por desgracia, hasta las Naciones Unidas obligan a los estados a considerarlo así si quieren recibir ayudas humanitarias.
Llegará un día en el futuro que hablarán del siglo XX y XXI como siglos en los que los humanos éramos unos bárbaros por considerar un derecho el aborto, al que, eufemísticamente llaman: «interrupción voluntaria del embarazo», cuando realmente es un asesinato de la vida de un ser humano en formación, débil e inocente.