Fundado en 1910

Cartas al director

Tiempo de paz en Israel

La cuestión palestino-israelí no es sólo religiosa, sino política, de tierra y de agua. Se odian, odio que han mamado de sus madres y ninguna parte ni siquiera sigue la ley de talión: ojo por ojo. Se forma una espiral inacabable de violencia, de acción-reacción, convirtiéndose en un problema irresoluble, de responsabilidad compartida.

Una posible solución pasaría por pedir perdón y perdonar, por poner la otra mejilla, por orar por el enemigo y poner amor donde no lo hay, en fin, por seguir la moral evangélica hasta incluso el martirio. Por eso, es necesario que los cristianos sigan en Tierra Santa, como luz que brilla en las tinieblas. Llegará por fin, quizá tras un desastre, un feliz día en que se vivirá sin sobresaltos. Parte de Israel se bautizará, y con la ayuda del Espíritu vivirá la moral de Jesús.

Es necesario resolver las causas del terrorismo e impedir sus nefastas consecuencias, proteger a los inocentes y tener derecho a la legítima defensa, pero proporcionada.

La aspiración a la paz y a la fraternidad universal nos da fuerza para vivirlas cada uno en nuestro ámbito. La guerra se debe a la cultura del poder y a la soberbia, el egoísmo, la codicia, la injusticia, etc. Sólo con un cambio interior, fruto de un renacimiento espiritual, que hiciera factibles esos principios evangélicos citados, se podrá lograr paz y concordia. Shalom Jacob, Shalom Esaú, salam aleikum Ismael, que reine la paz fraterna entre todos los hijos de Abraham, y esa bendita tierra sea habitada por santos.

Javier Pueyo Usón

Más cartas al director

  • ¿Por qué los días son más largos en verano?

  • Tiene un plan

  • Mamandurrias

  • ¿Cuerpos válidos?

  • Los militantes del sanchismo

  • tracking

    Compartir

    Herramientas