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Cartas al director

Fuente de desilusión

La reapertura de la plaza de Chamberí debía ser una buena noticia para el barrio. Tras muchos meses de obras, los vecinos esperábamos recuperar un espacio pensado para las familias y, especialmente, para los niños. Sin embargo, la alegría ha durado muy poco.

Uno de los elementos más esperados era la nueva fuente de chorros. Todos imaginábamos una fuente transitable, como la del Parque de Santander, donde los niños pudieran correr y jugar entre el agua. Pero la realidad ha sido muy distinta: la fuente se ha construido sobre una plataforma elevada, aunque su aspecto invita inevitablemente a caminar sobre ella.

El resultado era previsible. Desde el primer día, decenas de niños disfrutaban de la fuente. Poco después apareció la Policía Municipal para advertir a las familias que está prohibido subir. Muchos niños siguen haciéndolo porque desconocen esa norma. Entonces la diversión se interrumpe de golpe: algunos se quedan confundidos, otros se asustan y los más pequeños terminan llorando.

No es culpa de los niños, ni de la Policía, que cumple con su trabajo. El problema es un diseño que invita precisamente al uso que después se prohíbe.

Lo que debía ser uno de los espacios más alegres del parque se ha convertido en un foco de frustración. Hoy, apenas inaugurada, la imagen de la fuente es la de un triste cono naranja sobre ella y la presencia intermitente de la Policía, símbolo de una oportunidad perdida.

Los vecinos de Chamberí queremos una fuente disfrutable y transitable. Si no puede pisarse, nunca debió diseñarse así. Y si invita a jugar, debería poder hacerse con seguridad. Aún estamos a tiempo de corregir este error y devolver al barrio la ilusión con la que esperaba recuperar su plaza.