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Cartas al director

Maestría moral

Lección de maestría moral. Ya era hora. Tras un año de reflexión y prudencia, de aclimatación del frío y el calor que le dejo su antecesor en el Vaticano, el Papa León XIV se hace oír dentro y fuera de la Iglesia por su posición de fuerza moral. En un mundo en el que sobran líderes sin principios ni moral, faltan personas con dignidad y humanidad.

León XIV irrumpe como un maestro que conoce bien el mundo y actúa con integridad ética ante cualquier abuso.

Pasado un año de su elección como Sucesor de Pedro, está claro que la libertad de León XIV con respecto a algunos poderosos sigue siendo infranqueable, ya sea ante una guerra o ante la denuncia de la vulneración de los derechos humanos de los migrantes. Si en el Congreso de los Diputados de nuestro país reclamo para ellos «una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración», en Canarias, escenario del drama migratorio, dijo que Europa «no puede proclamar la dignidad humana y consentir que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas»

La comunidad internacional no puede tener líderes sin moral ni principios. Ya que eso se convierte en caldo de cultivo para las guerras, las mafias y la explotación del ser humano. Ojalá los oídos ideologizados del populismo escuchen la lección moral de León XIV. Que no cierren los oídos al sufrimiento, al hambre y a la penuria; que no levanten muros inquebrantables contra quienes buscan una vida mejor, aun arriesgando para ello su propia vida. Arrebatarles esa posibilidad es negarles su dignidad humana…