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Cartas al director

Faltas de ortografía imperdonables

Te presentas a unas oposiciones para acceder al sacrosanto, sin ironía, cuerpo de maestros de Primaria, etapa educativa fundamental en el desarrollo educativo de los niños. Dicen que la impronta de un maestro resulta fundamental en la personalidad de sus alumnos el resto de sus vidas.

En la parte teórica de esa prueba opositora escribes cosas como 'Vevida' en lugar de bebida, 'boy' (por voy), 'acer' (hacer), 'surga' (surja), 'colavoracion' (por colaboración) o 'canpo' (campo). El tribunal opositor, con acertadísimo criterio, en mi opinión, te suspende por tales aberraciones perpetradas con tu ortografía.

Es inadmisible que quien ha de enseñar a un niño a leer y escribir incurra en este tipo de faltas, o más bien delitos textuales. Escribir correctamente ayuda a pensar con mayor precisión. En palabras de Gregorio Luri: «No podemos pretender desarrollar el pensamiento riguroso de nuestros alumnos si no les enseñamos a escribir bien».

No siendo suficiente con tu expulsión de la oposición por la vía de la ortografía, cosa que debería avergonzarte si lo que pretendes es, entre otras cosas, enseñar a escribir, decides recurrir el fallo del tribunal. Soy incapaz de imaginar cómo ibas a articular tu defensa frente al tribunal.

Pero es que, además, te presentas a la reclamación custodiado o respaldado de tu papi, supongo que para meter presión al tribunal o aportar criterio objetivo en la revisión de tu examen, no sé. Y yo ya no sé qué es peor: si tus faltas de ortografía, tu osadía y falta de respeto hacia la profesión, sagrada, de educar a un niño con ese currículum, o que te presentes a protestar acompañado de tu padre, siendo ya mayor de edad. Por no hablar del padre, cuya disposición a prestarse a semejante escena merecería otra oposición: la de padre.

¿Conclusiones? Las que usted estime. Yo no les pasaba ni una, ni al opositor ni al padre. Y a los profes que fueron aprobando a ese opositor con ese marchamo a lo largo de los años en su etapa educativa, desde Primaria hasta la universidad, echadle una pensadita. Quiero decir: convendría preguntarse cómo alguien llega al final de un grado universitario escribiendo así.

José Luis Belmonte García

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