Cartas al director
Begoña versus Pedro
La causa contra Begoña Gómez no es casual. Es un procedimiento contra una ciudadana que, aparte de razones de parentesco por afinidad conyugal, presuntamente ha cometido un par de delitos, según la causa, tramitada ahora por la Ley del Tribunal del Jurado y ratificada por la Audiencia Provincial de Madrid. O sea, que no es solo un proceso penal investigado por un solo magistrado. Ya son cinco más el instructor y, es de suponer, que no hay una conspiración judicial de lawfare en contra, ni de la esposa ni de su esposo. Es un proceso judicial, con todas las garantías procesales y con la presunción de inocencia garantizada, aunque no les guste. Se han reducido a dos los presuntos delitos a enjuiciar, se han levantado todas las medidas cautelares. Y este gobierno, sus ministros, el grupo parlamentario socialista, Ferraz y todos los que apoyan a Pedro Sánchez hablando, afirmando alevosamente, que es un proceso político. Impresentable.
Y Pedro Sánchez es el principal instigador de esta acusación política contra la Justicia. No quiere esperar al Juicio Oral. ¿Y si igual absuelven a su esposa o a través de la vía de los recursos en instancias superiores, llegado el caso de una sentencia condenatoria? No confiar en el Poder Judicial es muy significativo. Y eso sí que debe tener responsabilidades políticas. Pase lo que le pase a la señora Gómez en su particular causa como cualquier otra ciudadana de este país. Que esta gente escriban cien veces lo que dice el artículo 14 de la Constitución. Aunque no creo que se crean lo de la Separación de Poderes.