Cartas al director
Presos etarras en la calle
El Gobierno vasco ha decidido conceder el tercer grado penitenciario al vil asesino etarra Henri Parot, criminal que asesinó a 39 personas, y por los que ha cumplido la ridícula cifra de 36 años en prisión. Cada inocente asesinado con sus miserables métodos, –en especial el coche bomba como el de la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, con 11 asesinados, entre ellos cinco niñas–, le ha salido a la infame y ridícula cifra de menos de un año en la cárcel. ¿Alguien en su sano juicio puede considerar esta ignominia de periodo de tiempo como justicia? Si el Gobierno vasco –y el Gobierno central de Pedro Sánchez pagando el precio a los proetarras de Bildu– sintieran algo de verdadera empatía por las víctimas del terrorismo y sus familias, no se preocuparían tanto de estos etarras y sí de los más de trescientos casos de asesinatos terroristas de la mafia etarra que a día de hoy están aún pendientes de resolver.
Como sociedad, creo que nos estamos permitiendo algo que es una deslealtad: olvidar a esos inolvidables que, por siempre, son las víctimas del terrorismo y la necesaria y verdadera Justicia que se merecen. Demasiados culpables, por acción y omisión, de este execrable insulto a la inteligencia y a la memoria. Y como en tantas cosas, por culpa de los falsarios y de la amnesia colectiva de una buena parte de los ciudadanos.