Fundado en 1910

Cartas al director

En España solo sobra una persona

De los casi 50 millones de personas que habitamos nuestro país, todos tenemos una misión digna que cumplir, menos una cuya única función es hablar mucho (que lo hace muy bien) y mentir mucho más (que se le da de maravillas). Su mayor obsesión es que confrontemos unos con otros y sembremos discordia entre todos, como manera de dividirnos para él poder hacer su «agosto» y ser de forma indefinida el pastor de este rebaño.

El lector puede adivinar quién es ese mentiroso que admiramos por el arte que tiene de mentir y dividir a los españoles; si se hiciera un campeonato de engañar, no creo que hubiera nadie que le ganase. Pero el deseo de controlar la marcha de nuestras vidas bajo su poder, rebasa toda posible competencia de cualquier otro que tuviera la voluntad de beneficiar al resto del pueblo.

Para entender mejor la obsesión por detentar el poder nuestro «mentiroso», bastaría con mencionar las instituciones acaparadas o colonizadas cuando llegó al poder, y con ellas asegurarse el apoyo en todas las decisiones que tome; pero este escrito sería larguísimo mencionarlas todas y a los responsables de cada una. Por ello mencionaré solo algunas de las más significativas.

Tribunal Constitucional, de Conde-Pumpido. Banco de España, de J.L. Escrivá. Consejo de Estado, de Carmen Calvo. Fiscal General del Estado, de Dolores Delgado. Centro de Investigaciones Sociológicas, de Tezanos. Aena, de M. Lucena. Correos, de P. Saura. RTVE, de C. Cascajosa. CNI, de E. Casteleiro. Agencia EFE, de M.A. Oliver. Tribunal de Cuentas, de E. Chicano, CSIC, de E. del Pino.

En 8 años que lleva de gobierno nuestro «mentiroso», no ha tenido la menor preocupación por las viviendas de los ciudadanos; tampoco se ha ocupado de hacer un solo presupuesto en la última legislatura. Es destacable la invasión que hemos sufrido en nuestro país a finales de julio de este año; pues nuestro «mentiroso» como si no pasara nada, se fue a tumbarse al sol en la Mareta, donde pasó casi todo Agosto.

Y lo más grave es que todo este quehacer de nuestro «mentiroso» parece que lleva la intención de hacernos iguales a Corea del Norte, a Cuba, a Venezuela, a Rusia y todos los similares a estos. Si no reaccionamos a tiempo, la democracia se acaba en España.

Cuando nos deshagamos del «mentiroso», ya no sobramos nadie.

Pablo Delgado

Más cartas al director

  • ¡Viva el Rey!

  • Sánchez oculta sus responsabilidades

  • Kronos versus kairós

  • La democracia a juicio

  • Patéticos

  • Últimas opiniones

    tracking

    Compartir

    Herramientas