Fundado en 1910
Editorial

El Rey Juan Carlos debe estar en Zarzuela

El Debate lleva años pidiendo que el Rey vuelva a España con los honores que su obra merece, solo negados por quienes quieren derribar la Constitución

El Debate ha defendido desde su refundación a la figura del Rey Juan Carlos, ha destacado su inmenso legado, ha denunciado su lamentable persecución y, desde luego, ha reclamado su vuelta a España, con la generosidad y los honores que su trayectoria merece, con formidables luces infinitamente superiores a sus sombras, menores, privadas y de interés estricto para su familia.

Lo ha hecho consciente de que la manía persecutoria hacia él obedecía a que simboliza y representa una España que sus enemigos quieren enterrar para sustituir un régimen democrático nacido en el 78 por otro engendro a la medida del Frente Popular, renovado por socialistas, comunistas y separatistas y en vigor.

La Corona es el símbolo de todo eso que quieren derribar, y un dique de contención inmejorable para, llegado el caso, evitar que ese proyecto rupturista prospere gracias a irresponsables como Pedro Sánchez, entregado y sometido a esa deriva para llegar y mantener su triste Presidencia.

Por todo ello, Don Juan Carlos fue la primera víctima del populismo, la vía de entrada a una reformulación de la España democrática que forma parte de la brújula de Sánchez, entregado a ese proyecto nefando por razones de supervivencia.

La desclasificación de los papeles del 23F no revela nada que no supiera la abrumadora mayoría de los españoles, solo consolida la evidencia de que fue un héroe de la Transición y desmonta la infame campaña que desatan contra él los mismos que indultan, amnistían o liberan a todos los enemigos de la España constitucional.

Pero sí viene bien para que la restitución de Don Juan Carlos y su vuelta a España, pedida ya públicamente por el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, se convierta en una prioridad de Estado.

España tiene una deuda con quien asentó la democracia, evitó un golpe de Estado, asentó la reconciliación nacional y proyectó nuestra imagen ante el mundo.

Se merece por ello poder entrar y salir en su país sin ninguna limitación y quedarse en el palacio de la Zarzuela, que es su casa siempre que lo desee. Su obra reclama la indulgencia que sus errores merecen. El daño de prolongar esta injusticia es para él, sin duda, pero sobre todo para España.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas