Fundado en 1910
En Primera LíneaMariano Gomá

Tiempos convulsos. Allá y aquí

Justo hacemos lo contrario de la comunidad internacional, del sentido común y de la voluntad de progreso en el mundo, pero la tormenta perfecta se genera cuando se une un psicópata de probado diagnóstico con lo peor de cada casa apoyado por miserables comunistas, independentistas y terroristas

Trump prometió revolucionar el mundo y lo está cumpliendo. Imposible saber si para bien o para mal que ya se verá en un futuro muy próximo y tampoco yo desde aquí me atrevo a opinar pues detractores y defensores por igual se me iban a echar encima con críticas o halagos.

El Debate (asistido por IA)

Es cierto que el mundo necesita un revulsivo tanto para el derribo del grupo de Puebla y el chavismo como para la eliminación de las células islámicas asesinas y retrógradas, para finalmente acabar acordando un final para las líneas ruso-ucranianas después de los sucesivos intentos de invasión, algunos ya consolidados de Rusia en la zona. Lo que sigue hoy siendo muy incierto es saber si las formas, los tiempos y las estrategias van a sembrar más muertes o van a salvar miles o millones de vidas.

Lo que sí es previsible es que como en las películas del oeste cuando en el Salón todos empiezan a mirarse de reojo acaba produciéndose el vuelo de las sillas, el rugir de las pistolas y acaban habiendo bofetadas para todos.

Y todo ello es una simple pincelada del mundo exterior a nuestro país que sigue haciendo el ridículo entre la indigencia, indiferencia e interferencia general de nuestro gobierno y su posicionamiento ante todo ello, y hoy mismo nos despachamos con el desplante de nuestro mequetrefe de cabecera zancadilleando la estrategia americana, aprobemos o no, en plan chulo piscinas y en contra de los españoles lo cual nos puede salir carísimo a todos y después necesitaremos un lavado completo y continuo para alejar el mal sabor de boca que todo eso nos va a dejar a España en el mundo.

Justo hacemos lo contrario de la comunidad internacional, del sentido común y de la voluntad de progreso en el mundo, pero la tormenta perfecta se genera cuando se une un psicópata de probado diagnóstico con lo peor de cada casa apoyado por miserables comunistas, independentistas y terroristas que no han comido caliente nunca y la poltrona les mantiene vivos. Así nos va, pero hasta parece que la psicopatía es contagiosa o contaminante porque todavía hay almas cándidas o soñadores fracasados que otorgan su confianza a ese siniestro equipo.

Pero permítanme unas reflexiones sobre la pasada gala de los Premios Goya. Como siempre el terminal y desprestigiado, pese a las generosas inyecciones económicas, cine español a excepción de los cada vez más escasos ejemplos cualitativos, celebra una especie de circo en el que chupatintas y payasos vestidos de actores y actrices que subsisten del cuento y de su ínfima calidad profesional, se dedican a vomitar toda su bilis ante los micros sobre temas de activismo u opinión política que nada tiene que ver con la cinematografía ni el arte escénico. Mamarrachos bien alimentados con insignias, pañuelitos y banderitas declarando lo que no harían en las zonas de conflicto para no manchar sus pantalones, junto a señoras, señoritas o transgénicas que francamente no sé quién las engaña en los cánones de estética y elegancia diciendo idioteces sobre algo de lo que no saben ni entienden, unas apelando a los muertos y otras a musas del arte que ya no existen.

Y hablando de musas se traen a España a una notable actriz americana cuyo único defecto es ser una vocera famosa del activismo político desde su opulencia económica y paseo de las estrellas de Hollywood, quién es de suponer es la más izquierdosa, dócil y periclitada que han encontrado para que venga aquí, se suba al escenario y haga declaraciones sobre las bondades de nuestro pésimo presidente cuando la Sra. Susan Sarandon no sabe ni siquiera dónde está España, quiénes somos, cero de nuestra historia y debe creer que hablamos un lenguaje primitivo lejos del ameuicanuouuouuouyeah yeahoqueyoquey y por supuesto nada sabe de cultura. ¿Qué debe ser la cultura? Quizás la Metro Goldwing Mayer o la Paramount.

Y un apunte necesario. ¿Qué hará allí una extraordinaria jugadora de fútbol como Alexia Putellas a la que visten y maquillan de lagarterana cuando es una deportista genial de élite que por ahora debería estar entrenando en su juventud, pisando césped y no alfombra roja y tocando balón? ¿O la multiolímpica Ona Carbonell retirada ya con sus oros y sus éxitos, ahora en familia, con esa panda de saltimbanquis?

Lo peor que puede pasar es que se confunda el deporte con la farándula y que saquen de la piscina o del estadio a jóvenes deportistas concentradas para meterlas en el circo de los leones. Es quizás la mejor manera de truncar sus brillantes carreras sumergiéndolas en un escenario que ni entienden, no es el suyo y, caramba, ni les toca.

He dicho.

  • Mariano Gomá es presidente del Foro España Cívica